ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 7 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

LA MUJER

El martes 8 marzo, 2022 a las 2:23 pm
LA MUJER

LA MUJER.

Derechos y reconocimiento.

Donaldo Mendoza

El movimiento feminista vindica el lenguaje incluyente como una de sus grandes conquistas en la lucha por el reconocimiento de los derechos de la mujer, dentro de una dinámica social que la ha puesto en condición de inferioridad respecto al hombre. Pero si bien la vindicación del lenguaje es hoy lo más visible, es una conquista precaria, dado que sólo es tolerable en el habla, porque en la escritura es impresentable aquello de “todas y todos y todes”. En cambio, en deporte, en política, artes y ciencias el avance de la mujer es menos publicitado, pero mucho más significativo.

La reciente despenalización del aborto, mediante el fallo de la Corte Constitucional, vuelve a prender el debate, y a corroborar que la causa feminista por vindicar los derechos de la mujer sigue siendo importante. No obstante, en el caso particular del aborto, el dedo acusador aún señala y juzga solo a la mitad responsable; cuando hay tanta culpa en el ‘macho cabrío’ que quiebra la voluntad de la indecisa ‘oveja’ con aquello de la “pruebita de amor”. Pero tan pronto se hace visible el embarazo, el macho valiente muta en cobarde y huye; y si la “perjudicada” (como dicen en la Costa), en el pozo de la soledad, la angustia y la desesperación manifiesta la intención de abortar, cae sobre ella el escarnio de los antiaborto y de una parte de la sociedad, azuzada por algunas iglesias; ah, y algunos políticos convierten en hipócrita bandera electoral el “pecado”, pero no hacen lo mismo con los niños nacidos que mueren por desnutrición.

Siguen siendo relevantes los derechos de las mujeres que restan por conquistar, basta recordar los antecedentes. Salvada la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI, todo el tiempo anterior fue severamente discriminatorio; y salvo Jesucristo (“quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”), los sabios y profetas de libros sagrados no fueron excepción a la poca cuenta que de la mujer se hacía en la Antigüedad. Séneca, por ejemplo, dejó escrito: “A algunos los posee una locura tan grande que piensan que una mujer puede hacerles una ofensa. (…) De todos modos es un animal sin seso, no acceden a ella el conocimiento y una vasta erudición…”. Asimismo, el cristianismo de la Edad Media, contrariando las enseñanzas del Maestro, declaró que la mujer era un ser sin alma. Y cuando se la restauran, es para que entienda que su rol social queda limitado a la obediencia y la reproducción de la especie.

En fin, no es que la mujer esté demasiado lejos de las antiguas y medievales condiciones. El hecho de que el poder judicial, la familia y la sociedad le echen la culpa del problema del aborto, es un acto de mayúscula discriminación. Lo justo sería que, cuando se presente tal circunstancia, las dos partes den la cara por la responsabilidad compartida. Si eso llegase a suceder, seguramente el problema empezaría a ver luces de solución, o al menos a disminuir significativamente.

Y el Estado, a través de un Ministerio de la Mujer, por ejemplo, asumiría el acompañamiento de la mujer embarazada, en salud física y mental, asistencia económica; y análoga asesoría le daría al futuro papá. Esto es ficción, en esta Colombia de tan flagrante inequidad social; pero no es una descabellada propuesta para el próximo Presidente. Mujer y hombre ‘embarazados’, una genuina revolución.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?