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Martes, 12 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

La memoria

El jueves 29 agosto, 2019 a las 8:57 am
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2Hzu95M
La memoria

La memoria

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Sí, la mente – que tiene su sede principal en la cabeza – es la protagonista cuando se habla de  la memoria. Hay, por supuesto, otras zonas del cuerpo que tienen que ver con la memoria. Los ojos, los oídos, la sensación en el cuerpo. Hablo de la memoria como un todo y no solo la escondida facultad de poder recordar lo que sucedió hace mucho  tiempo o en el momento anterior al hecho.

Para reproducir verbalmente un suceso habrá que tener en cuenta gran cantidad de elementos, para los cuales hace falta haberlos grabado en la memoria con precisión minuciosa.

No todas las personas tienen la virtud o la costumbre de retener en su memoria cuanto sucede durante la vigilia en su vida. Hay algunas personas que tienen la cualidad de retener cualquier detalle, por insignificante que parezca, sobre lo que sucede en su presencia en un momento dado.

En la reproducción verbal del escenario de un crimen los jueces tienen mucha habilidad para darse cuenta quién dice la verdad y quien la acomoda en conveniencia de alguna de las dos partes. Y se felicitan porque sus preguntas lograrán extraer los datos probatorios de quienes asistieron a la escena de un crimen o de un negocio. 

Por lo regular los niños no tienen interés en recoger datos o repetir escenas de un lugar o una conversación. Pero llamados a cuentas por sus padres o profesores pueden retratar con facilidad y perfección una escena sucedida en el recreo o en el cuento que leyó el profesor una vez en clase.  

Si no fuera por la memoria no existirían los cuentos, las novelas y las excusas y las condenas. Los detalles de un cuchillo, de un arma de fuego, de un momento de una conversación podrán pasar desapercibidos si no existiera ese recurso probatorio de la interrogación en las pruebas académicas o judiciales.

La memoria es un don innato que tenemos los humanos. Pero han existido casos sorprendentes de animales y aún de humanos que se salen de la órbita normal. Es tanta la elocuencia y la precisión de quien narra lo sucedido que no hay lugar a dudas y la verdad salta para dar el sello de la evidencia.

Pareciera que la naturaleza no diera en igual proporción a cada humano la memoria. Sin embargo, hay personas que describen hechos, conversaciones de accidentes o testimonios en juicios que han logrado torcer o devolver y arreglar una decisión en un litigio.

El lenguaje diario necesita una buena dosis de memoria. Para emplear una palabra exacta en el escrito o para que el hijo pequeño haga bien un «mandado» en la tienda o la galería.

Han pasado siglos y el lenguaje se ha ido perfeccionando. Los inventos, la agudeza de la gente han hecho aparecer vocablos, interjecciones que se añaden en cada idioma y aún en cada hogar. No importa que se nos diga cuál palabra usar. Habrá otras que nazcan al azar.

28-08-19  3:41 p.m.

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