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LA MALA CRIANZA

El miércoles 21 diciembre, 2016 a las 5:14 pm
nestor-raul

Néstor Raúl Charrupí Jiménez

ANDRES FELIPE ARIAS se llama, pero todo el mundo lo conoce con el apelativo de Uribito, haciendo remembranza a un expresidente colombiano con el cual tiene mucha afinidad a pesar de la evidente diferencia de años. Se presume su inteligencia atendiendo sus notas, tanto en el bachillerato como en la Universidad y qué no decir el posgrado realizado en una de las mejores universidades del mundo.

Se infiere su mala crianza porque desde muy joven mostró tozudez y mal genio, quizás por esto se ganó el apelativo de Uribito del cual se ufana cada vez que se menciona.

Este personaje se ha hecho tristemente célebre porque su padrino político, del cual heredó su apodo, lo nombró ministro de agricultura a pesar de su juventud e inexperiencia, tomando el importante presupuesto de esta cartera para entregárselo a los ricos y reinas de Colombia con la cándida pretensión que estos se los devolviesen desarrollando el campo colombiano; los ricos le recibieron el dinero, y, obvio se lo robaron, con una consecuencia lógica: Uribito condenado a casi 18 años de Cárcel por la Corte Suprema de Justicia.

A pesar de su condena por un delito común ha buscado asilo político en los Estados Unidos, como si los gringos fueran tontos, cogiendo como estrategia de defensa, prohijado por su padrino, una extraña letanía: “Que Santos lo está persiguiendo… que es un perseguido político… que quiere criar a su familia teniéndola a su lado”, en fin, que a él se le persigue por pensar diferente.

Cómo le hacemos entender a Uribito que darle uso oficial diferente a dineros públicos, es peculado, con su consecuente sanción legal, que su acción de “Agro Ingreso Seguro” le va acarrear que se le persiga penalmente, esté donde esté, y que no podrá criar su familia a su lado como es su anhelo. Esas son las consecuencias de una mala crianza; no le mostraron a este joven, desde chiquito, que toda acción tiene una reacción igual y en sentido contrario, lo cual se llama sentido común.

Ahora ya es muy tarde para que arguya motivos políticos, donde lo que hubo fue latrocinio y robo, su arrogancia y prepotencia que la deje como ingrato recuerdo de su pasado, porque en la cárcel, donde va estar, le puede costar, aún más caro, problema.

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