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Martes, 27 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

LA MAGIA Y LA VIDA

El lunes 24 diciembre, 2018 a las 4:33 pm
LA MAGIA Y LA VIDA

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LA MAGIA Y LA VIDA

El ser humano tiene algo de divino. Algo que alarga su brazo y su poder mental. Lo necesita. Y por eso le fue dado por Natura desde que Adán y Eva se antojaron del misterio y de sentirlo. Querían ser dioses. No era posible que todo el Universo fuera para ellos solos. Allá afuera estaba a diario el árbol de Bien y del Mal. Y fuera de ello estaba a su disposición la creación entera.

Fabular, crear, hacer levitar el halo de las cosas para detenerlas, hacerlas nacer y crecer, poder darles el brillo a las hojas y hacer brotar de una semilla de ceiba, semejante árbol tan abundante y bello… Lo que llamamos la magia de la vida: el esplendor que brota de un ser viviente como la hormiga o el mastodonte.

Poder hacer, crear una creatura demás, verla crecer y caminar, hablar, darle el poder de fabular, hacer visible lo invisible con un sartal de palabras y sonidos la conversación y la sinfonía, eso es lo que se puede llamar magia.

¿Cómo fue posible levantar la escalera que subió hasta el mismo cielo y el creador debió confundirlos para que no entraran al cielo y al hades sin permiso? El poder del humano es tanto que logró emular el poder divino. ¿Cómo hoy nos admiramos de lo que hicieron aquellos artesanos cuando nadie hablaba todavía de palancas y edificios de 140 pisos que no tocan aún la nube ni el arco iris?

El poder de la mente humana, de la mano, de la voz, de los instrumentos, del ingenio hacen posible que lo que hacen los magos ante un grupo crédulo, lo hagan a diario seres humanos, de carne y hueso, sin esfuerzo.

La magia no es trampa como creíamos antes. Llamamos magos a seres que a fuerza de fijarse y aprender sencillos trucos logran sorprender a un público hambriento de hechos sobrenaturales. Magos como el gran Houdini, Copperfield, Uri Geller, Inés nos han deslumbrado.

Pero, nadie nos ha dicho que todos tenemos poderes tan grandes e increíbles como cualquiera de ellos. No nos creemos que cada uno de nosotros seamos capaces de desencadenar hechos y proezas como Eneas o Ícaro.

La palabra magia se convirtió en un mito. Todo debe ser obra de poderes externos, del acaso, de la nada.

Olvidamos o nos hemos acostumbrado a no creer en nuestras habilidades naturales y los poderes de la mente humana. Lo que visualicemos como posible, eso será. Tan solo es necesario que lo intentemos, que no pensemos que depende de hechos fortuitos y una voluntad suprema fuera de nosotros. A veces lo llamamos milagro o casualidad o simple escamoteo vulgar. A las cosas sencillas, casi inocentes, pensadas con intensidad, queridas y preparadas con amor no las denominamos magia.

Hoy le he hecho caso a una consigna de hacer un acto de magia y he aquí que he escrito este texto que no me lo había propuesto.

23-12-18                                                      10:47 a.m.

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Otras publicaciones de este autor en: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

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