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LA LLAMADA MINERÍA ILEGAL

El jueves 28 septiembre, 2017 a las 2:02 pm
Bulevar de los Días

LA LLAMADA MINERÍA ILEGAL / Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

 

Estoy viendo y leyendo al santo Tiempo en su edición virtual de hoy 27 de septiembre de 2017. Muestra unas fotografías satelitales Landsat de la Nasa a 702 kilómetros de altura sobre la Ciénaga de Ayapel en Córdoba y alrededores. Parece la foto de una parte de la Luna: desierto y unas lagunas oxidadas y rodeadas de manchas de mercurio. No se ve por ninguna parte una zona boscosa ni la seña de un árbol siquiera o un ramito de laurel para que una paloma lo portara en su pico como señal de vida vegetal, soporte de vida humana.

¿Qué ha pasado en esta parte del territorio colombiano? ¿En dónde está el Presidente, los gobernadores de las zonas aledañas, los alcaldes y autoridades ambientales que han dejado que este cáncer corroa semejante región tan vasta? ¿Es apenas un sitio de varios que existen en Colombia con este mismo panorama y extensión?

¿En dónde está la cacareada cantinela de que Colombia tiene la más grande biodiversidad de América del Sur, si aquí tenemos la muestra del botón? ¿Quiénes han permitido -no autorizado- que semejante crimen ecológico se cometa a ojos vista de toda una región que antes era vivible?

La fuerza, la saña, la maquinaria pesada, el trabajo que supone semejante destrozo han debido ser colosales. El daño es de un tamaño más grande que dos departamentos. El tiempo que gastaron ha debido ser de varios años para haber borrado del mapa ríos, montañas, poblaciones, fauna y flora. Y solo hasta ahora los periódicos dan la voz de alarma cuando ya el daño es irreparable. ¿Quién irá a recolonizar? Quién sembrará agua en los restos gangrenados, en las rocas contaminadas, si no hay tierra buena que reciba una semilla de donde brote un ramo de olivo?

La tierra nunca se quejó. O nadie oyó sus gritos de auxilio. ¿Dónde están sus moradores y dueños raizales, quién o quienes les pagaron cualquier peso o los forzaron a desocupar y huir y dejar a los mercenarios que horadaron y envenenaron con mercurio y otros metales esta parte tan grande de nuestra Patria rica y verde?

Aquí hay autores materiales e intelectuales que hundieron maquinarias infernales en la Naturaleza para sacarle la riqueza que había en sus entrañas virginales. Esa región era parte de la riqueza de Colombia protegida por la Constitución.

Es como una virgen violada con más furia y hasta kilómetros adentro para extraerle sus jugos y su energía con buldóceres y potentes retroexcavadoras importadas y manejadas por expertos. ¿Quién vió a los violadores, cómo llegaron en silencio y cómo callaron a toda una región para que nadie se quejara de su tierra madre e hija? ¿Dónde están ahora que nadie los persigue y hasta ahora El Tiempo le hace coro al tiempo para retratar tal hecatombe?

Y pensar que en otras partes del territorio se sigue haciendo lo mismo. Colombia es el país con mejor biodiversidad y especies únicas, se sigue pregonando. Dentro de algunos años o quizá meses aparecerán otras páginas que muestren otra vergüenza semejante y todos la lean y se lamenten, pero nadie dice mea culpa. Ni nadie va a la cárcel por esto, como hoy los magistrados. Si las montañas se corrompieron por qué no unos concesionarios de bolsillo ancho y corazón de metal? No nos vengan con el cuento que esto es obra de la minería ilegal.

27-09-17                                        10:45 p.m.

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