Domingo, 16 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

“La literatura presenta la inutilidad de la crueldad para imponer una idea” – Reportaje con el poeta y escritor José Luis Díaz Granados.

El lunes 27 marzo, 2017 a las 5:16 pm

Diógenes Díaz Carabalí

El poeta José Luis Diaz-Granados es un veterano del trasegar poético en Colombia, de una generación altamente competido en la literatura nacional, cuando descollaron figuras tan rutilantes como Gabriel García Márquez. Su visión entonces de la literatura y de la poesía aporta generosamente en la construcción del universo literario del país. Aquí sus respuestas a mis inquietudes, que son las de muchos de los lectores.

JOSE LUIS DÍAZ GRANADOS – Fotografía tomada de: www.poetassigloveintiuno.blogspot.com.co

Díaz Carabalí.- ¿Me cuentas que acabas de publicar la edición conmemorativa de tu novela “Las puertas del infierno”, y paralelo cumplir tus primeros setenta añitos. Es decir, toda una vida en la brega de la vida y de la literatura? ¿Has visto pasar mucha agua bajo el puente de esta patria feliz pero sangrante?

JLDíaz-Granados.- Cuando tenía 15 años, en 1962, tomé la decisión de dedicarme por entero a la literatura. No lo dudé un instante y me lancé a una aventura suicida: abandoné mis estudios de bachillerato, y siempre con un manuscrito bajo el brazo, viajé por la Zona Bananera del Magdalena, fui mensajero de un almacén de discos en Bogotá, redactor de textos en una agencia de publicidad, locutor en una emisora experimental, profesor en un colegio del barrio Alfonso López, empleado del DANE, vagabundo en los bajos fondos del centro capitalino, periodista, hasta político y todero… Y obseso por la literatura, por la poesía y la novela, como lector y escritor… No sé cómo he sobrevivido a tanto naufragio. Pero aquí estoy.

Díaz Carabalí.- Dice la biblia que el hombre vive hasta los setenta y el más robusto hasta ochenta aunque Saramago se burló de esa premisa. ¿Cuál sería tu testamento poético, o prefiere aplazarlo por razones de precaución no sea que te acerques a los cien?

JLDíaz-Granados.- Todo lo que uno escribe es el testimonio real o ficticio de su corazón secreto. Ahí está todo el pasado, el presente y los sueños. Y eso no tiene edad. Es la poesía intemporal.

Díaz Carabalí.- Desde la cima de tu poesía ¿qué ve hoy en los reinos de la literatura? ¿Te inclinarías a sus demonios?

JLDíaz-Granados.- En mis comienzos literarios, en los años 60, el oficio de escribir era un asunto muy solitario. Muy marginal. No existían departamentos de literatura, ni talleres de creación poética… nada. Uno tenía que aprender del caos bibliográfico que nos caía en las manos. La mejor universidad en ese sentido eran las conversaciones con los maestros (León de Greiff, Jorge Zalamea, Luis Vidales, Gabriel García Márquez y Manuel Zapata Olivella, entre otros) y las tertulias infinitas con los contemporáneos, todos iniciados en el oficio. Hoy en día se escribe con mayores recursos culturales, por supuesto, con más rigor. Pero a pesar de que se está escribiendo mejor poesía y excelente narrativa, no sobresalen las figuras singulares como cuando irrumpió el Boom o la Generación del 27 o los surrealistas.

Díaz Carabalí.- Ante todo, y te lo he escuchado decir, eres un autodidacta. ¿Sirve la academia para el proceso creador? ¿Se puede sistematizar la producción literaria?

JLDíaz-Granados.- En arte y literatura no hay normas. Basta predicar un dogma para que aparezca enseguida la heterodoxia genial. Hay extraordinarios escritores tanto autodidactas como académicos. Lo único valedero es la voluntad, el talento y la disciplina que se imponga cada autor cuando da lo mejor de sí mismo, cuando no es nadie y quiere serlo todo.

Díaz Carabalí.- Colombia ha dejado de ser un país de presidentes poetas (la frase no es mía; es de Jorge Eliecer Pardo) de políticos con métrica y rima (a excepción de Roy Barreras) ¿Cómo ve la proliferación de poetas, buenos y malos?

JLDíaz-Granados.- En Colombia abundan los buenos, los regulares y los malos poetas. Nada tiene que ver en eso la rima, la métrica o el poema libre. Hay millares de poetas desde hace siglos en nuestro país. Pero la realidad es que solo tenemos un poeta universal, un poeta genial, de ángel y duende, el único que ha influido en los grandes poetas de nuestra lengua, conocido y reconocido en todas las geografías del planeta y es José Asunción Silva. Después de él, hay que mirar muy abajo.

Díaz Carabalí.- Es usted un consumado lector, y si eres autodidacta, pues mucho más ¿Dame un repaso de lecturas y autores?

JLDíaz-Granados.- Mis poetas predilectos son los del Siglo de Oro español, los románticos ingleses, franceses y alemanes, Baudelaire, Rimbaud, Whitman, y en el siglo XX los que aunaron su lirismo con la solidaridad humana: Neruda, Vallejo, Ritsos, Eluard, Aragón, García Lorca, Alberti, y tantos otros. Mis narradores, los anglosajones, Dickens, Joyce, Faulkner, Hemingway, Dos Passos, Beckett, Henry Miller y un francés controvertido y fabuloso: Jean-Paul Sartre.

Jose Luis Diaz-Granados – Fotografía tomada de: www.librosyletras.com

Díaz Carabalí.- ¿Unos versos que hayan marcado tu vida: de bohemia, de luchador, de exiliado, de amante, de poeta?

JLDíaz-Granados.- Estos de Pablo Neruda:

De tanto amar y andar salen los libros.
Y si no tienen besos o regiones
y si no tienen hombre a manos llenas,
si no tienen mujer en cada gota,
hambre, deseo, cólera, caminos,
no sirven para escudo ni campana:
están sin ojos y no podrán abrirlos,
tendrán la boca muerta del precepto.

Amé las genitales enramadas
y entre sangre y amor cavé mis versos,
en tierra dura establecí una rosa
disputada entre el fuego y el rocío.

Por eso pude caminar cantando.

Díaz Carabalí.- ¿Cuándo los costeños tomaron delantera en la vida cultural del país? La suya es una generación prolífica. ¿Se mantiene ese desborde en la tasa de natalidad literaria en la Costa Atlántica?

JLDíaz-Granados.- Bueno, Silva era bogotano, de madre cartagenera. León de Greiff y Barba-Jacob, antioqueños. Aurelio Arturo, nariñense. Gaitán Durán y Cote Lamus, nortesantandereanos. Giovanni Quessep, de San Onofre, Sucre. No creo mucho en los regionalismos literarios. Rubén Darío era un indio de Nicaragua y Borges un aristócrata argentino de origen inglés. Y ambos eran geniales. Mi “Generación sin nombre” estaba conformada por costeños, cachacos, paisas, santandereanos. Hubo un desborde costeño en los 60, con Gabo, Cepeda Samudio, Zapata Olivella, Rojas Herazo, pero hasta ahí… Hoy hay magníficos poetas y narradores, tanto costeños como de las otras regiones del país.

Díaz Carabalí.- Su generación es padre de lo que hoy vive el país en todas las esferas. Su experiencia tocó las dictaduras en carne propia, y la irreverencia… ¿Qué dejan ustedes como legado literario?

JLDíaz-Granados.- Un testimonio de esa bipolaridad (que viene desde Bolívar y Santander), tratando siempre de presentar en la literatura la inutilidad de la crueldad para imponer una idea.

Díaz Carabalí.- ¿Cómo era la experiencia de escribir bajo la sombra de Gabriel García Márquez? ¿Cuánto bien o cuánto mal causó su figura en el contexto de la escritura y la publicación de sus obras?

JLDíaz-Granados.- Conocí a Gabo en 1959 cuando yo tenía 13 años, gracias a una tía política común que nos presentó. Influyó tremendamente en mi aprendizaje literario como alguien que le enseña a uno el respeto absoluto por el oficio. Pero influyó muy poco, diría que casi nada, en la temática literaria, pues aunque yo nací en Santa Marta de padre samario y madre guajira, me crié en Bogotá, en el barrio Palermo, en un universo más parecido al del joven Vargas Llosa en sus primeras novelas. El que haya causado bien o mal a sus epígonos no depende de Gabo sino de sus seguidores. Alguien dijo: “Bienaventurados nuestros imitadores porque de ellos serán nuestros defectos”.

Díaz Carabalí.- ¿Cómo ve la literatura actual colombiana? ¿La poesía de hoy enredada en una gran capacidad de difusión por tantos medios masivos?

JLDíaz-Granados.- Va bien, tiene buena salud, rebosa calidad, pero no veo en nadie ganas de experimentar, de hacer algo fuera de lo común, de salirse de los moldes de los talleres, no sé qué pasa en realidad. Pero tengo fe en que en el momento menos pensado “saltará la liebre”.

Díaz Carabalí.- ¿Pensó alguna vez suicidarse? Enfermedad mortal que ataca a los poetas.

JLDíaz-Granados.- Jamás. Alguna vez, a mis 19 años, cuando murió mi padre, sufrí una depresión tremenda. Poco tiempo después cayó en mis manos un libro de Neruda titulado Estravagario, y me curó de todos los males depresivos y expulsó para siempre esa “araña de patas negras”. Gracias a esa lectura aprendí que era posible la alegría de vivir.

Díaz Carabalí.- ¿Se han movido mucho tus temáticas dentro de Tu creación literaria?

JLDíaz-Granados.- Hace poco aparecieron tres compilaciones: mi Poesía completa, en 3 tomos; Los papeles de Dionisio, con la totalidad de mis cuentos, y Las puertas del infierno y otras novelas, reunión de mis seis primeras novelas. Allí vi algo de coherencia en mi desordenada obra literaria, y me di cuenta de que mis temáticas siempre han sido las mismas: Bogotá con saudades de Santa Marta, vivencias políticas propias de mi generación, visiones esperpénticas en el amor y el erotismo, abundantes lecturas y escrituras y una interpretación de mí mismo en una frase: “Mucha suerte con harto palo”.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?