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La Izquierda Liberal y el páramo que atravesó Olid

El lunes 19 marzo, 2018 a las 1:25 pm

La Izquierda Liberal y el páramo que atravesó Olid

La Izquierda Liberal y el páramo que atravesó Olid

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En la población de Paez, Olid Larrarte, Omar Henry Velasco, Mary Díaz, después de despedirse de Luis y de Pio Collo, militantes del emerrelismo que venía de las corrientes ideológicas del gaitanismo y que ahora fortalecían la Izquierda Liberal del Cauca, tomaron el camino hacia el caserío de Toez, poblado al que llegarían con su mensaje de organización política para, apoyando la candidatura del ‘Compañero Jefe’, enfrentar el Directorio Oficialista del Cauca.

Como guía, iba un joven indio para visitar las aldeas de Toez, Huila, Cachue, Tarabira, Vitonco, Mosoco, Moras, Pisno, antes de salir a Méndez, al otro lado de la cordillera, cerca de la Laguna de Juan de Tama, arriba de los territorios Misak de los pueblos guambianos, en el municipio de Silvia.

A tempranas horas llegaron al poblado de Toez. En la casa de los Medina desayunaron con café y tortas de maíz, yuca y plátano; mientras departían con algunos campesinos de la región de Irlanda, asentamiento habitado por paisas que subieron por el Magdalena en la época de la violencia, bordeando las márgenes del río La Plata y luego el Páez, hasta el pie del Nevado del Huila.

Continuaron para encontrarse con el dirigente indígena Benjamín Dindicue, cerca del poblado de Huila, en donde los esperaron con refrescante chicha de maíz y guarapo de caña, para reforzar la sopa de mote y coles, a manera de almuerzo.

Allí se intercambiaron opiniones relacionadas con la conformación del Consejo Regional Indígena del Cauca- CRIC; de la ANUC del Cauca, de la importancia de la organización indígena y campesina, así como de la necesidad de su integración con la Izquierda Liberal del Cauca, para con la insumisión y la protesta, reclamar los derechos de estas comunidades.

De Vitonco se pasó a Mosoco, el grupo de acompañantes ahora parecía el caminar de un gran ejército desplazándose uno detrás del otro por el ascendente sendero, sombreros de paja amarilla, ruanas negras, pantalones blancos y alpargatas de fique, daban dinámica a un paisaje que iba cambiando en la medida que se ascendía a las mayores alturas.

En Mosoco se decía no se habían congregado tantos indígenas desde las épocas de la insurrección de Manuel Quintín Lame, como en esta ocasión. Un nuevo pacto político se adelantó con la disidencia liberal, principio de muchos cambios en el acontecer político, económico y social del Departamento.

Después de la gran asamblea de Mosoco, y de convencer al guía indígena de regresar a su aldea, para evitarle la dura jornada de cruzar el páramo, y de pernoctar en Moras a mitad de camino en el ascenso al páramo de Pisno, los tres caminantes iniciaron el más duro desafío de la travesía, el de enfrentar los helados vientos, el frio penetrante y el de retomar un camino del cual solo lejanas señas indicaban su rumbo.

Era el tercer día de la jornada, atrás quedaban los arboles de duraznos, manzanos, las crías de ovejas, apareciendo la formación vegetal de los páramos andinos, muy cerca de las nieves perpetuas, con temperaturas de cero grados, con nubosidad y neblinas, con arbustos de poca altura, frailejones y pajonales, cortaderas, churungas, festuscas y chusques, mortiños y uvillas del duende, guascas y apios de paramo, para encontrarse con un paisaje monótono y desolador, bajo una llovizna pertinaz, pero también quedaba sembrada la esperanza de comunidades que retomaban la exigencia de sus derechos.

Olid se quedó atrás, la noche ya era espesa, perdió el sendero, fue imposible aun con conocedores del paraje ubicarlo. La luz del campero toda la noche trato de iluminar el páramo, la oscuridad de la neblina hizo imposible su rescate.

Dispuesto para los desafíos, hizo acopio de su recio carácter, venciendo la tentación de doblegarse ante el acoso del frío, “de emparamarse”, camino toda la noche en círculos enfocando la mente en las cosas calientes del país, salió al día siguiente, ganando tal vez la batalla más importante de su vida.

La Izquierda Liberal y el páramo que atravesó Olid

Así fue Olid, padre y familiar único, amigo de todos los tiempos, estudiante insumiso, político tildado de guerrillero, su acción hace parte de la agenda política del Cauca, profesional brillante y empresario por compromiso social.

Hoy decimos paz en su tumba.

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