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Domingo, 20 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

La insipidez

El jueves 12 marzo, 2020 a las 4:07 pm
La insipidez
Imagen cortesía de: https://bit.ly/39NyLBB

La insipidez

La insipidez

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy.

Lo soso, amargo, insípido y chirle son sabores que no son bienvenidos a la garganta y a la lengua del humano. De inmediato vendrá el disgusto, la tos o la vuelta de la cara, al menos. Tener y encontrarles gusto a los comestibles es uno los atributos que la Naturaleza puso en la boca y el cerebro del hombre y la mujer. Así se defiende el organismo humano de sabores de sustancias o comidas que no le convienen, no le caen bien a su gusto o le causan repulsión.

No es lo mismo encontrar avinagrado un alimento por el paso de los días o por haberlo dejado olvidado y fuera de la nevera por mucho tiempo. Hay sustancias o comidas que exigen pronta refrigeración y pierden su sabor y estado de conservación y ya dejan de ser aptos para llevarlos a la boca y lengua del humano. Una de las cualidades del ojo humano es poder apreciar el estado apto para comer algunos alimentos por la sola apariencia física. Con solo observarlos ya conoce quien intenta comer que la fruta o carne o bebida ya está en estado de descomposición.

Sin embargo, la insipidez no se conoce de antemano a su degustación. Aunque hay algunos alimentos que, a simple vista, ya se intuye y se sabe que carecen de las condiciones indispensables para ser ingeridos o comerse. O porque no han madurado lo suficiente, o por su color y olor y la sensación a su tacto o prueba. Algunas personas, sin embargo, pueden equivocarse por las apariencias y solo se dan cuenta del sabor y estado exacto del alimento cuando ya lo intentan comer.

No es que el alimento, sea fruta, pan o carne, se observe normal al ojo. Puede ser al mero tacto o al irlo a llevar a la boca y pase por el tamiz de la nariz o, cuando acaba de entrar a la boca, alguien se da cuenta del mal estado de un alimento perecedero.

Pero no es el caso de estudio de esta situación de que se habla en el anuncio del tema de este texto. Es sobre la falta de sabor del pretendido alimento que se lleva a la boca. Puede aparecer fresco, lozano, limpio y agradable a la vista, pero su sabor es raro, distinto al original o está escondido tras una avería aún no visible externamente antes de llevarse a la prueba final en la boca del humano.

En realidad, la fruta, carne o sopa o comida enlatada o sacada de la nevera pudo haberse averiado y dejó de conservar el sabor y consistencia natural y se agrió o perdió su color y apariencia normal. Ya no es agradable a la vista y ha perdido su estado normal. Dejó de ser un alimento y ahora constituye un peligro pasar a consumirlo. Ya su sabor habrá cambiado y tal vez su apariencia externa refleje el estado interno que se refleje en manchas o en olores que no corresponden a la naturaleza de la fruta o bebida que era.

Ya lo que era un alimento dejó de serlo y su apariencia lo dirá también, a más de su olor y sabor. Como una enfermedad tiene sus síntomas y se reflejan en el cuerpo del que la sufre, la insipidez de una fruta o un alimento pueden necesitar la prueba, especialmente en algunos casos. Los padres y las amas de casa sabrán al momento de ir a ofrecer una bebida o dulce o comida si están aptos para el consumo. Aunque no alcance el grado de putrefacción basta con que haya evidencia o sospecha ante un extraño olor o color.

12-03-20 11.45 a.m.

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