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LA INCERTIDUMBRE DEL CAUCA

El viernes 5 agosto, 2016 a las 4:31 pm
NELSON PAZ  ANAYA

NELSON EDUARDO PAZ ANAYA

Mientras la Fiscalía toma las determinaciones pertinentes y salimos del sainete Tito-Pito, si Pito pita a Tito o Tito a Pito, y Tino en el titiritero, en el mundo de las oportunidades del campo para todos, del cual, la empresa Pito-García fue su vocera desde hace algo más de cuatro años, dejar el asunto allí es oportuno, para adelantar unas reflexiones que el Cauca necesita en momentos en los cuales el tiempo corre y se viene encima el desarrollo de los acuerdos de La Habana, si se concretan, y las actividades que se darán con posterioridad en el territorio.

La incertidumbre que acompaña al departamento es lamentable, corresponde crear espacios para en el marco de los acuerdos y con la pedagogía de la paz, ver si encontramos fórmulas que permitan superar las causas que enlodan la gran posibilidad del momento en los aspectos fundamentales.

La creciente crítica de los ciudadanos a los vergonzosos aconteceres locales, crea una situación de desesperanza, de duda, que se riega como agua sucia por barrios, pueblos y veredas envolviendo al Cauca en el manto de vergüenza de una de las peores épocas de su historia, porque mientras el hambre, como expresión de la pobreza aumenta y los indicadores de atraso de la región son deplorables, los recursos públicos, como las regalías o los presupuestos locales, se convierten – como lo dice la Fiscalía – en fuentes de enriquecimiento personal.

Si bien es cierto hay una estructura burocrática que amarra a las administraciones municipales y sectores muy necesitados, también lo es que hay una opinión independiente que ve con estupor cómo aquí se pierden los recursos públicos sin ninguna consideración y dudan se den las sanciones merecidas, grave para la institucionalidad, para el reconocimiento, porque el gobierno local no va a tener la suficiente legitimidad para exigir lo que corresponde al Cauca y entonces perdurará y se multiplicará la frustración, que arrasará con todo.

Algunos sectores tratan de tapar el sol con las manos diciendo con cinismo, aquí no ha pasado nada, algunos miran para el andén del frente, y lo más triste, los más, esperan ávidos sean los otros los que logren los resultados deseados, por esa razón nuestra población no tiene capacidad de control social como expresión de repudio ante los delincuentes y en el cinismo de la mojigatería, los tolera y los acepta, por eso siguen tan campantes.

El silencio de los partidos refleja la debilidad de la democracia, los parlamentarios no se pronuncian, pero esperan con interés el desenlace del escándalo, las organizaciones gremiales se preocupan pero no dicen nada por la tradición de su cercanía al gobierno de turno, las organizaciones sociales y sindicales, activas para los asuntos de sus intereses ahora solo atalayan la porción que les toque en este desbaratado departamento, los indígenas en silencio y las negritudes en igual postura, y lo más grave, al parecer hay periodistas también haciendo el mandado al revés, cuyas publicaciones crean mantos de duda.

Extraña la ausencia de la protesta de las organizaciones deportivas y de los deportistas que a menudo se ven obligados a buscar el apoyo y patrocinio de otros departamentos, como ha sido común en los últimos tiempos, a qué se debe su silencio.

La producción del Cauca y el comercio, el emprendimiento y la innovación, se pierden en los vericuetos de los apalancamientos presupuestales por la politiquería que los amarra a ser como dadivas de quienes precisamente no han dado muestras de saber manejar los recursos públicos.

El gobernador del departamento no puede seguir conservando la estrategia del silencio, frente a la catástrofe administrativa, cómo así que la fiscalía exterioriza las actuaciones que ha adelantado, hay encarcelamientos y se esperan más, hay toda una suspicacia en sus gentes y no hay un pronunciamiento sobre tan delicado asunto, es este el momento propicio para que el doctor Campo asuma como gobernador de todos los caucanos y se deslinde de los vínculos que lo enredan y lo sumen en el laberinto de quienes lo pretenden para asuntos económicos y políticos. En un Cauca institucionalizado, participativo y transparente estará toda su población, ahora que se requiere integrado.

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