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“La ilusión de vida ya no es ser Alcalde del Puerto”

El martes 10 marzo, 2009 a las 4:56 pm

Nos lo encontramos dialogando animadamente en una de las bancas del parque principal de Puerto Tejada, su mirada penetrante y su copiosas canas dejan entrever en medio de carcajadas cuasi-morbosas, a un personaje que nos confiesa que quiere escribir sus memorias y que la ilusión de su vida ya no es ser alcalde de su pueblo natal.

Samuel Balanta, hoy más que nunca, a sus 72 años sabe que para ser un buen líder no basta sólo con tener sólidos conocimientos académicos, aptitudes para ejercer un determinado cargo, sino también actitudes que demuestren un trato personal de talla, saber rodearse y conocer gentes, como aquellas con las que él ha logrado codearse en sus pasiones, el deporte y la política.

“Satanás”, como popularmente se le conoce, insiste en que “la grandeza de la política es el servicio a los demás”, pues luego de trabajar en la acción comunal, haber sido presidente del Concejo Municipal y un promotor incansable de los deportes, está convencido de que para ser un buen líder, y como la política más que ciencia es un arte, lo mejor es saber conquistar las amistades con un aprendizaje continuo en la universidad de la vida, en la cual “lo importante no es no caer, sino levantarse siempre, corrigiendo los errores que como seres humanos cometemos.”

Desde que jugó en el América de Cali, al lado de Pedernera, el Indio Montaño y Filito Ruiz, entre otros, en los años 60, sabe que los futbolistas no se destacan precisamente por ser eruditos ni grandes pensadores, pues según él, “en la guevonada del fútbol un equipo es sobre todo un estado de ánimo”.

Asegura que ya tiene los borradores de sus memorias en las que contará entre otras cosas, que él prefiere llamar la “época dorada” de Puerto Tejada, cuando “el Puerto, era el Puerto” y la majestuosidad de sus ríos era la vida de esta población nortecaucana, de negros con plata y sombrero fino.

“Hace, ya dos años que, ante mí mismo, me comprometí intentar escribir sobre lo que llamara mi atención sin más ánimo que el de traducir a letras lo que pudiese interesar a otros desde mis experiencias personales. Me prometí a mí mismo no traicionar mi libertad y sentarme a recordar todo cuanto me viniese en gana. Pero la gana es mala consejera.”

Nunca deja de insistir que la región nortecaucana “posee una reserva inagotable en materia deportiva”, la cual, en su sentir, debe ser canalizada con herramientas y mecanismos que conduzcan a direccionar de manera más adecuada la actividad física. Esa cantera inexplorada de atletas y futbolistas y de otras disciplinas, que nos recalca “Satanás”, es necesario organizarla y orientarla echando mano de la combinación de acciones y estrategias que existen en los sectores público y privado, definiendo competencias para cada cual, con énfasis en la conducción por parte del Estado.

Al preguntarle qué lo llevó a comenzar a escribir sus memorias, nos afirmó: “no siento que éste sea el momento: podría contar anécdotas, que tengo muchas, pero no me imagino escribiendo. Creo que me removería demasiadas cosas y quizá no estoy preparado para afrontarlas. Escribo mis memorias no para cerrarlo todo, sino para empezar de nuevo. Escribir mis memorias me ha resultado difícil, incluso doloroso.”

Como podemos ver, hay multitud de maneras de servir a los demás. Samuel Balanta nos termina diciendo: “Yo aconsejo ser auténticamente sinceros y prudentes para evitar lamentarnos de haber tirado nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestro dinero o nuestra vida, allí donde nadie lo ha aprovechado.”

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