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La esquiva sociedad civil

El viernes 3 mayo, 2019 a las 4:48 pm
La esquiva sociedad civil
La esquiva sociedad civil

La esquiva sociedad civil

                Es tan esquiva muchas veces, que parece que no existiera. En muchas ocasiones se convierte en voz de quienes por múltiples razones no son escuchados. En toda democracia que se respete es necesaria. Gracias a ella se ejerce presión y control social, se depuran no pocas cosas de la política y no pocos desatinos y desvaríos de la sociedad, de los partidos políticos, de los gobernantes, de los gremios de la producción, del Estado, etc.

              Durante el ejercicio de las democracias modernas es esencial el papel que juega la sociedad civil. Como ente consciente, organizado, educado y actuante, le corresponde velar por la defensa de lo público. En muchas ocasiones la sociedad civil llena los vacíos del Estado y de los partidos. Gestiona y desarrolla proyectos de bienestar general. En momentos críticos, se apropia de sus problemas y encuentra salidas que el Estado, los partidos y otros actores desatienden o pasan inadvertidos. Se mueve en la crítica y en la autocrítica, en el debate, en la participación activa y efectiva bajo el prisma de lo colectivo y en la propuesta y construcción de soluciones.

              La sociedad civil encarna la expresión de un pueblo cohesionado, culto, con horizontes claros y definidos, que sabe de dónde viene y para dónde va; observa una ética fundamentada en la solidaridad y entiende que sin participación es imposible la construcción de ciudadanía.

             La tesis de Soledad Laeza, al parodiar a Benedict Anderson, hace una descripción acertada de lo que es la sociedad civil: “Al leer cómo se habla de ella es posible imaginarla como una señora que entiende muy bien las cosas, sabe lo que quiere y lo que tiene que hacer, es buena, buena, y desde luego, la única adversaria posible de la perversidad estatal. Es tan virtuosa y tiene tanta seguridad en sí misma, que da miedo”.

              Por lo visto, no es cualquier señora, es una gran señora que tiene la mente bien puesta y está dispuesta a no tragar entero, a liderar y a luchar organizadamente para que se den los cambios necesarios que la sociedad necesita. Coquetea con la razón y es apasionada en la defensa de intereses colectivos. Elegante y altiva, respeta y se hace respetar.

              La sociedad civil produce miedo porque se convierte en la ruina de los dirigentes corruptos, demagogos, populistas, etc. Produce miedo, cuando se trata de exigirle al Estado al demandar de los funcionarios el cumplimiento de sus responsabilidades. Produce miedo cuando de manera contundente se opone a las violencias, procedan de donde procedan. Se convierte en apoyo para todos aquellos que dedican su existencia al servicio de la sociedad.

               Los retos de los pueblos latinoamericanos y de sus democracias, deben estar concentrados en la construcción, reconstrucción y consolidación de ciudadanía, de Nación, de Estado, de partidos políticos y de sociedad  civil, que permitan edificar una ética fundamentada en la solidaridad para la concreción de un futuro colectivo; esto no sólo significaría superar la relación Estado y sociedad como mero conflicto indisoluble, sino en valiosa oportunidad para un acercamiento mutuo, que se traduzca en mejoramiento de la calidad de vida de los pueblos, en una barrera contra intereses nocivos extranjeros y de agentes nacionales. Tan necesaria la sociedad civil sobre todo en países donde se dice pasa de todo pero nada pasa como en el caso colombiano.

               Hay que diferenciar la población civil de la sociedad civil; la primera es el conjunto de personas que tienen presencia en un territorio por el simple hecho de estar en él; la segunda es la comunidad organizada viva y actuante que oxigena precisamente la mencionada relación Estado-sociedad.

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