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La epigenética ayuda a descubrir el gen de Matusalén

El jueves 28 diciembre, 2023 a las 2:23 pm
La epigenética ayuda a descubrir el gen de Matusalén

Fabio Arévalo Rosero

En cada cumpleaños contamos los años vividos, lo cual es nuestra edad cronológica, un valor con poca información sobre los efectos del paso del tiempo en nuestro cuerpo. La reducción progresiva de las capacidades físicas y mentales por el envejecimiento difiere de una persona a otra. Dos individuos que nazcan a la vez pueden envejecer a ritmo distinto, desarrollando males asociados a la vejez a diferente velocidad.

La verdadera edad no son los años que pasan desde que nacimos, sino el estado funcional del organismo y su expectativa de vida, se llama edad biológica (EB). Para ello existen unos biomarcadores que ayudan a calcularla; los más visibles son las canas, la caída del cabello, la reducción de la visión, de la audición, de las funciones cognitivas; además de dificultades en la movilidad, la atrofia muscular (con riesgo de sarcopenia) y las arrugas en la piel.

Otros exámenes que dan una visión más certera son los valores de la presión arterial, la capacidad pulmonar, los niveles de glucosa, de colesterol, creatinina, albúmina, etc. Pero gracias a la biología celular y molecular hay biomarcadores del envejecimiento más precisos como la longitud de los telómeros, estructuras terminales de los cromosomas que se acortan con el paso del tiempo. Algo más exacto es el grado de metilación del ADN, una modificación epigenética que puede afectar las funciones de las células.

La edad biológica depende del reloj epigenético

La metilación –adición de grupos químicos llamados metilo al ADN– permite precisar nuestra edad biológica. Al envejecer, este proceso disminuye, aumentando el riesgo de activar la expresión de los genes relacionados con el deterioro y la pérdida de funcionalidad. Conocer en qué grado y lugar se encuentra metilado el ADN sirve como herramienta para estimar el nivel de decadencia de nuestro organismo. Los análisis moleculares que cuantifican los niveles de metilación se conocen como relojes epigenéticos.

El investigador Steve Horvath presentó en 2013 un innovador reloj epigenético que predice la EB. Se basa en la metilación de 353 posiciones del ADN, llamadas Islas Cpg. Morgan Levine tomó como referente la metilación, los niveles de glicemia, marcadores de función renal y hepática, valores que ayudan a predecir el deterioro en la salud del individuo y la aparición de males asociados a la edad; por lo tanto, la esperanza de vida. Compañías comprometidas con la alta investigación y el desarrollo de procesos como Epixlife de Alemania, MyDNAge– aplican test para determinar el grado de decadencia orgánica a partir de muestras de sangre, cabello o frotis bucal.

Metilación del ADN y el cáncer

La epigenética ayuda a descubrir el gen de Matusalén

Las células cancerígenas se caracterizan, entre otras cosas, por tener un patrón de metilación distinto al observado en tejido sano. Hay dos tipos de alteraciones:

Las regiones del genoma que generalmente no están metiladas como las islas CPG, se observan modificadas en células cancerígenas.

Las células cancerígenas se caracterizan por presentar un alto grado de “desmetilacion” en regiones asociadas a su lámina nuclear.

Esto significa que el grado de metilación del ADN es un marcador epigenético de alta precisión para predecir a tiempo el riesgo o evolución de un cáncer.

Por otra parte, un gen llamado Ripk3 se encuentra silenciado en varios tipos de cáncer y presenta marcas de metilación. Este gen es necesario para inducir la Necroptosis (muerte celular), actividad necesaria para destruir las células cancerígenas. Al suprimir su expresión, las células malignas son resistentes a este tipo de muerte. Utilizando agentes desmetilantes se ha conseguido restablecer su expresión haciendo que las células cancerígenas se vuelvan susceptibles a la necroptosis.

Conocer los cambios epigenéticos que ocurren en el cáncer no es importante sólo desde lo terapéutico, sino también desde el punto de vista del diagnóstico oportuno. La identificación de biomarcadores epigenéticos en el cáncer ha ido en aumento en los últimos años y con ello el desarrollo de tests de diagnóstico como los desarrollados por el Instituto Epixlife que hoy extiende sus procesos a países como Colombia.

¿Podemos controlar nuestro reloj epigenético?

La epigenética ayuda a descubrir el gen de Matusalén

Las modificaciones epigenéticas son potencialmente reversibles. La edad biológica puede aumentar ante situaciones de estrés, retornando luego a sus niveles originales, es decir es modulable ¿Podemos ajustar nuestro reloj epigenético para controlar el ritmo del envejecimiento? La edad biológica puede afectarse por las enfermedades, el uso de fármacos, la exposición a riesgos ambientales y el estilo de vida.

Las prácticas asociadas a hábitos saludables, como hacer ejercicio regularmente, una alimentación equilibrada y una correcta gestión del estrés, podrían mantener nuestro reloj biológico a raya. Eso sí libre de cualquier tipo de drogas (incluyendo dosis recreativas), del tabaco y el alcohol.

Según el Dr. David Sinclair, profesor de Genética de la Escuela de Medicina de Harvard, “la edad biológica determina nuestra salud y esperanza de vida”. Con los avances de la epigenética para controlar la edad biológica, podríamos de un año a otro, apagar menos velas, entregándonos en bandeja el gen de Matusalén.

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