ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 13 de junio de 2024. Última actualización: Hoy

La dolorosa realidad del Cauca

El jueves 23 mayo, 2024 a las 1:34 pm
La dolorosa realidad del Cauca
Alfonso J Luna Geller

El diario El País, de Cali, me lleva apenas dos años de edad; yo nací muy cerca, en Santander de Quilichao, en 1952, pero en un hogar liberal.

El País surgió gracias al impulso del gobierno conservador de la época, perseguidor de liberales y todo aquello que se le pareciera, en el fragor de la Violencia. El gobernador del Valle era Nicolás Borrero Olano, quien estimuló y legalizó el grupo armado ilegal de los Pájaros, en 1950, tras el ascenso de Laureano Gómez a la Presidencia; el alcalde de Cali era Guillermo Potes Lozano, obviamente, de la misma línea sociopolítica y económica.

El fundador del diario fue el dirigente conservador, claro, Álvaro Lloreda Caicedo, quien había sido representante a la Cámara, senador, alcalde y concejal de Cali, embajador en España, y exitoso empresario.

Obviamente, no leo aquel diario por salud espiritual, por particularidades sicológicas y sociológicas que me obligan a intentar huir del dogmatismo, y del clasismo que motivó su fundación.

Por su fidelidad ideológica, el año pasado fue adquirido por el Grupo Gilinski a través del Grupo Publicaciones Semana, garantizando así su supervivencia.

Es más, no lo leo porque fue perfilado para los que precisaban orientación y guía, no para los que necesitábamos cuestionar, ser creativos y emprendedores; es un medio para los receptivos y obedientes, no para mentes críticas e independientes.

Es por esta razón que algunos de sus columnistas se creen autorizados para indicar qué es lo que se debe hacer, todavía invitando a ciertas reverencias y sumisiones políticas en tránsito de superación.

Pero en el vasto ciberespacio, uno corre el riesgo de encontrarse con publicaciones no deseadas. Hoy, me topé con un artículo de Helena Palacios en El País de Cali.

No sé por qué decidí leerlo, pero lo hice. Concluí que hay personas que, con lo que dicen, fastidian e incomodan, tratando de tergiversar la realidad.

Desde su cómoda posición en la burocracia periodística, escribió sobre el “Dolor por el Cauca”, utilizando el sufrimiento ajeno para la politiquería, buscando aplausos de su entorno.

Confesando hipócrita dolor, frente a la real situación que padecen las comunidades del Cauca, Palacios no se dio cuenta de su oportunista acomodación al poder patronal.

En uso de su legítimo derecho a la libertad de expresión, hace una interesada, pero facilista interpretación de la situación del Cauca, tratando de argumentar que “la violencia se ha disparado por las equivocaciones del gobierno de Petro”.

Y eso no es exclusivamente cierto, aunque se ha venido cultivando la creencia. El Cauca es una herida abierta convertida en el símbolo persistente de la violencia desde mucho antes de la firma del Acuerdo de Paz en 2016, y sigue atrapado en un conflicto que ninguno de los gobiernos de las últimas seis décadas ha podido enfrentar.

Si nos engañamos y engañamos a los lectores con otros propósitos, nunca encontraremos las herramientas adecuadas para enfrentar las verdaderas causas del conflicto, perpetuando el ciclo de violencia.

Muchos caucanos hemos sufrido dolores auténticos en nuestro territorio, por eso nos duelen ciertos pronunciamientos farsantes y teatrales de oportunistas, inclusive el de un dirigente sub judice que desde su poltrona, intentando recuperar el poder perdido, debilita moralmente a las Fuerzas Militares y de Policía.

Peligroso juego que, en vez de permitir avanzar, nos podría regresar a esa nefasta época en que me tocó nacer, un poco antes de que lo hiciera el diario El País de Cali.

********************************
Otras publicaciones de Alfonso J Luna Geller:

Alfonso J Luna Geller
Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?