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La crisis de la política y anhelos de cambio

El viernes 3 mayo, 2019 a las 5:12 pm
La crisis de la política y anhelos de cambio

La crisis de la política y anhelos de cambio

        Uno de los errores más graves de la administración pública en Colombia es ubicar en las distintas posiciones y cargos a personas que carecen de conocimientos en el arte de gobernar y de ñapa les falta sensibilidad social. De ahí el papel desteñido, desaliñado, desorientado, improvisado y decepcionante que desempeñan.

        En muchas dependencias departamentales y municipales -con algunas excepciones- nunca están los que debieran estar y ello se traduce en incompetencia y caos administrativo que repercute desfavorablemente en toda la sociedad.

        Eso de repartir las cuotas burocráticas es algo problemático en nuestro país. No todo el mundo queda contento. Es común observar la pérdida de autonomía de gobernadores y alcaldes a la hora de escoger y designar sus equipos de ‘colaboradores’; estos mandatarios terminan convertidos en marionetas por parte de los partidos o movimientos políticos que los respaldaron electoralmente.

        En las decisiones y acciones de quienes detentan el poder prima dar contentillo a quienes les deben favores y tienen compromisos pendientes. Muchos pensarán que ello es inevitable en un país politizado y clientelizado como el nuestro, donde históricamente no ha existido otra forma diferente de hacer y seguir haciendo ‘política’. Política promesera, intercambio de favores entre patrones y clientes; cambios de gobierno y al final los mismos con las mismas.  ¿El poder para qué o el poder para quienes?

        Muchas cosas en beneficio de lo público se podrían hacer con el poder, pero no. Administraciones convertidas en desperdicios ante tanto problema y tanta necesidad por resolver y atender. Se desgobierna. Se trata de cambiar para mejorar. Hay departamentos y municipios  que en lugar de progresar parece que involucionaran.

        Caos o ruinas por todo lado, más desempleo, crisis educativa por el desmejoramiento de la calidad, deterioro de la salud de las personas al tiempo que se nutren los bolsillos de las empresas prestadoras de este “servicio”; saneamiento básico por el suelo, reinante inseguridad en ciudades al garete, vías y calles destartaladas, etc. Situaciones que en muchas partes son promotoras de conflictos que se traducen en protesta social. Exigencias y requerimientos de los movimientos sociales que en su mayoría son legítimos. Se refleja cada vez más el distanciamiento entre el Estado y la sociedad. El problema es que los problemas no se resuelven, por el contrario, se acrecienten cada vez más.

        Los habitantes y ciudadanos quisiéramos contar con unos dirigentes y funcionarios públicos estudiosos y capaces que accedan a la política como opción para servir a las comunidades que dicen representar. Que existan verdaderos criterios meritocráticos para acceder a los cargos, en especial aquellos de mucha representatividad y responsabilidad, para que cualquier bachiller no pueda fungir como presidente del Congreso.

        Quisiéramos sentir una política económica y social más incluyente, modelos de desarrollo que posibiliten un crecimiento económico que responda a las necesidades y requerimientos de los sectores mayoritarios de la sociedad. Quisiéramos saborear una seguridad basada en la democracia social y no en la guerra. Que los derechos sociales y económicos se mantengan vigentes en el contexto nacional. Que la gente salga a la calle sin el temor de ser atracada. Que desaparezcan los cinturones de miseria en el campo y en las ciudades. Que los conflictos se resuelvan políticamente, es decir, mediante el diálogo y la concertación. Que los partidos políticos sean verdaderos intermediarios entre la sociedad civil y el Estado. Y dejen de ser maquinarias clientelistas y electoreras.

        Cada vez se hace más necesaria la democratización de las relaciones laborales. Hay que construir culturas donde se adopten -reiteramos- criterios meritocráticos de promoción personal y laboral y se pueda demostrar que sí es rentable la pedagogía del esfuerzo, a todas aquellas personas que después de grandes sacrificios estudian y se superan intelectualmente en busca de mejores oportunidades. El clientelismo paulatinamente debe desterrarse de nuestra cultura política. Le ha hecho mucho daño al país poniendo obstáculos a la promoción, realización y consolidación de una verdadera democracia.

Coletilla: Un golpe bajo a los acuerdos de paz es el asesinato del ex combatiente de las Farc, Dimas Torres, muerto en extrema crueldad y en estado de indefensión, tal como lo dicen las noticias. Generales del Ejército, han pedido perdón, mientras el ministro Botero, trata de no reconocer el atroz crimen. Motivo por el cual ya se piensa hacerle una ha moción de censura en el Congreso y en la opinión pública se escucha que se le pide la renuncia.

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