Lunes, 15 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

La copla

El jueves 3 marzo, 2022 a las 2:21 pm

La copla

Donaldo Mendoza

Guillermo Abadía Morales

El 21 de enero de 2010 murió en Bogotá Guillermo Abadía Morales, quien había nacido el 8 de mayo de 1912, también en Bogotá. Noventa y ocho años, dedicados hasta el final al estudio del folclor nacional. Quienes conocían la vastedad, calidad y significado de su obra lo llamaban la «Biblia del Folklore». Si hubiese en Colombia la costumbre japonesa de destacar a ciertas personas como «tesoros culturales vivientes», Guillermo Abadía Morales sería de los pocos colombianos en merecer ese reconocimiento.

Guillermo Abadía hizo de la investigación de campo su principal herramienta para salir al encuentro de nuestra identidad cultural; para esa labor vivencial se internó en la selva y surcó ríos, a fin de convivir con comunidades afros, indígenas y campesinas. Todo para conocer y aprender del entorno. Para este artículo, me he limitado solo al tema de la copla. Demandaría muchas páginas ocuparse de sus trabajos sobre música folclórica y tradicional de Colombia, por ejemplo, que le permitieron desmentir la supuesta superioridad de la música clásica (erudita) sobre las sonoridades autóctonas: “manifestaciones éstas también del alma del pueblo”, de un lado; y del otro, ayuda invaluable para “definir la cultura de una nación”.

La copla. Su origen es popular y expresa de forma espontánea y repentista los usos y costumbres de una comunidad. Sus autores no buscan nombradía, eso ha hecho que la copla sea un género «anónimo»; aunque más preciso es decir de «creación colectiva». En cuanto a fuente de cultura, la copla interesó a escritores que sí nos legaron su autoría, tal es el caso de Jorge Manrique (España, 1440-1479), autor de A la muerte de su padre: “Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte/ contemplando/ cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte/ tan callando, / …”. Su estructura suele ser la de versos octosílabos de rima consonante, alternada o libre. El colombiano Jorge Isaacs (1837-1895) hizo coplas de seis sílabas: «Pavita del monte/ déjame pasar, / que voy de camino/ para Popayán». “El vocabulario usado en estas cantas ha de ser necesariamente popular ya que debe expresar sentimientos, pasiones, vivencias del Pueblo”, dado que es un medio de expresión oral comunicativa. Una virtud de la copla, no menos relevante que las señaladas, es su poder nemotécnico y una guía para el oído.     

La copla
Imagen enviada por el columnista Donaldo Mendoza.

Del Coplerio colombiano, y la “selección de ‘cantas’ populares de Colombia”, que preparó Guillermo Abadía Morales para Colcultura (Colección Popular, Nº 2) en 1971, transcribo para deleite del lector cinco coplas. (Y a la vez, un mensaje de afecto para los innumerables estudiantes inemitas que en clase de español se gozaban en voz alta la lectura de coplas, y asumían como reto personal componer algunas ‘cantas’ con la variopinta cotidianidad del colegio).

Cuando dieron la noticia de que ya no me querías hasta el perro de la casa me miraba y se reía El gallo en su gallinero libre se sacude y canta; el que duerme en casa ajena                           pasitico se levanta.    A mí me llaman Benito, por apellido Malo y las muchachas me dicen: Benito, Benito Malo. Que gobiernen los godos o mande el liberalismo, para tirarse a los pobres todos resultan lo mismo.  

Me perdonan estas coplas

si mal les van pareciendo

porque yo las voy cantando

así como van saliendo.

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