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La Cámara, William Faulkner y las iniciativas para la niñez

El viernes 23 diciembre, 2016 a las 2:59 pm
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Jorge Alonso Ruiz Morales

Quiero escribirles sobre una iniciativa muy bonita que tuvo una entidad cuya identidad (la identidad de la entidad) me he tomado la licencia de publicar y divulgar. Este escrito es para ustedes, humanidad lectora de la medianía, de edades medias, ni muy niños ni muy viejos. Medianía, término que me encantó al leerlo en el libro que ando degustando y disfrutando, llamado El Villorrio y escrito por William Faulkner. La iniciativa que quiero comentarles es la de una entidad llamada Cámara Central de Riesgo de Contraparte (de ahora en adelante la Cámara). Antes de contarles, dado que buena parte del público es no financiero, debo explicar que dicha institución es la encargada de asegurar el cumplimiento de algunas operaciones financieras, principalmente Derivados. Ellos se encargan de que no exista el riesgo de contraparte, o sea, poniendo un ejemplo, si yo compro en el mercado un Futuro de Tes con vencimiento marzo de 2017, quedan ellos como contraparte y es totalmente certero que ese día en marzo, cuando se venza la operación, me van a cumplir. Sí o sí. Eso da tranquilidad en un mercado que, como ya han visto en las noticias, presenta tantos riesgos.

Esta vez no hablaré de finanzas; esta vez le hicieron de contraparte pero a los niños necesitados, en esta época tan sensible como es la navidad. Resulta que los niños de Werima, en el municipio de Cumaribo, departamento de Vichada, allá en el oriente colombiano, tan tan lejos de nosotros, redactan sus bellas e inocentes cartas al niño Dios. Luego la Fuerza Aérea Colombiana las recoge y se las hace llegar a los de la Cámara. Y sí, luego va una brigada con varios regalos para estos niños, de acuerdo a lo que el presupuesto dé y a las restricciones del mundo material. Son como 250 regalos, los niños se alegran y se logra dar alegría a los corazones, allá en estas regiones tan necesitadas. Una amiga que trabaja allá en la Cámara fue a entregarlos y la experiencia fue muy enriquecedora y conmovedora. Muy linda ella y muy linda la institución. Mis más sinceras felicitaciones, puesto que bien podría gastarse este dinero en otros rubros menos necesarios.

Podría decirse que con esta iniciativa se contribuyó a un Futuro, derivado este de las disposiciones a ser contrapartes, esto es cumplirles, a la niñez colombiana. Esa niñez bella y alejada que tiene futuro, a veces no tan estandarizado, y que tiene a veces tantos riesgos. La niñez de allá, que despierta tan poco interés.

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