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LA CALIDAD EDUCATIVA CUESTA

El miércoles 27 agosto, 2014 a las 8:10 am

Crepitaciones

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero cuando se trata de mostrar situaciones y problemáticas que son vitales a la hora de analizar el presente de un país y por ende, su futuro, entonces vale la pena hacerlas, como es el caso de la educación, que en el caso colombiano, se habla mucho de ella, se discute, se pontifica, se dan cifras astronómicas, se la “manosea” por parte de los ministros encargados (sin el perfil adecuado, apenas cuotas políticas), se hacen sesudos análisis, se nombran comisiones, se dan pírricos y denigrantes aumenticos de salarios, como por no dejar, no se cumplen los acuerdos pactados en los paros y allí termina la alharaca oficial, lavándose luego las manos, al estilo de Poncio Pilatos y esbozando una sonrisa hipócrita para la TV. Este es el tratamiento ignominioso que en nuestro país siempre se le da a la educación, un tratamiento de tercera, casi despótico y de gobierno limosnero. Ahora bien, pasando a otras latitudes, como por ejemplo en la China, el tratamiento es diferente, comenzando por el respeto a los maestros, desde el Presidente y su gabinete, hasta el último empleado administrativo. Incluso, se cuenta que en los tiempos de los emperadores chinos, las únicas personas que no debían mostrarles reverencia eran los maestros, porque según los mandatarios, ellos eran emperadores gracias a sus maestros.

Ese tratamiento dignificante a los educadores chinos, junto con excelentes salarios y capacitaciones, por parte de los gobiernos respectivos, dan como resultado los mejores resultados en las famosas pruebas Pisa (por sus siglas en inglés y en español, Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), correspondientes al 2013, en el siguiente orden: China, Singapur, Corea del Sur y Japón, países del extremo oriente. Seguramente ustedes se estarán preguntando: ¿Y Colombia, qué puesto ocupó? – Ya se lo imaginan, teniendo en cuenta el diagnóstico triste citado al comienzo de esta columna: el puesto 63, casi última.

Ahora sí, vamos al grano, si se habla por todas partes de la educación como uno de los tres pilares fundamentales en este gobierno y siempre se comenta también por doquier de la famosa calidad educativa, entonces, ¿por qué no se invierte más en la misma, incrementando el porcentaje del PIB (producto interno bruto), del actual y mínimo 4,7%, al 7,5%, a la manera de la mayoría de los países que se preocupan por la educación? – A manera de ejemplos comparativos y edificantes: Dinamarca invierte el 8,7% de su presupuesto, Corea del Sur el 7,6%, Israel el 7,40%, Nueva Zelanda el 7,30%. Y otro dato más preocupante: Dinamarca invierte por cada estudiante 28 millones de pesos y Colombia alcanza solamente a pagar $1’.200.000 y hasta menos.

En conclusión, si se quiere una educación de calidad, al Estado le corresponde invertir más en la cuestión económica, mejorando y nivelando el salario profesional de los educadores, los peores pagados en relación con otras profesiones afines, cumplimiento del pliego de peticiones en relación con prestación del servicio médico asistencial de los maestros y sus familias, respeto de las escuelas como territorios de paz, respeto a los títulos, tiempos de servicio y producción académica de los docentes del Decreto 1278/02, entre otros puntos cruciales y vigentes. ¿Cuándo se acordarán los señores del gobierno, si tienen cerebro y corazón, que ellos están allí, gracias a un maestro que los formó? – El ejemplo de los emperadores chinos es más que suficiente.

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