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Miércoles, 24 de abril de 2024. Última actualización: Hoy

La buena muerte se espera en casa de Dios

El martes 4 abril, 2023 a las 5:18 pm
La buena muerte se espera en casa de Dios
Foto: Wikipedia

La buena muerte se espera en casa de Dios.

Y salió Jesús fuera, llevando la corona de espinas y la ropa de grana. Y díceles Pilato: Hé aquí el Hombre. San Juan.

Los y las diferentes beatas de la ciudad de Popayán, pertenecientes a diversas cofradías, en esta oportunidad se preparan para hacer parte de los grupos de oración ´semanasantera´; fecha en que se celebra una de las épocas más representativas de la fe cristiana; su fervor se ve reflejado en la asistencia a las procesiones, en los actos litúrgicos como son el lavatorio de los pies, el sermón de las siete palabras y el viacrucis.  Espulgando en esta oportunidad describo una historia, para algunos desconocida de la Iglesia de San Agustín; hace 73 años, el ilustre payanes Miguel Antonio Arroyo, nos diera a conocer uno de sus grandes relatos que se titulara del barroco en Popayán, que a la letra dice: Leyendo en su retrato antiguo, fue la Madre Saá, una abadesa con báculo, mitra simbólica y tres lunares en la frente, cuidadosamente colocados como en triangulo teológico, quien primeramente condujo los destinos de las Monjas de la Encarnación bajo la dura y santa regla de San Agustín. Se hizo la fundación del convento el 20 de marzo de 1591 en cumplimiento de la voluntad testada del Santo Obispo Fray Agustín Gornáz de la Coruña, segundo de la Diócesis de Popayán.

Poco nos dejaron los cronistas en cuanto a noticias para saber quiénes fueron los artífices que realizaron esta armónica y primorosa Iglesia barroca, la más lucida, desde antiguo, entre los templos de Popayán. Su retablo mayor decorado con un rico y admirable sagrario de plata repujada, los retablos menores, el pulpito encerrado entre los gruesos paredones de la fábrica y sus ventanas de tupida celosía, hacen de esta capilla uno de los más encantadores conjuntos de unidad y de época, entre las joyas del arte antiguo.

El altar principal que decora, la arcaica iglesia, al igual que los otros, es una interesante muestra del estilo barroco de Popayán, con sus remates de graciosas curvas, sus profusas guirnaldas y las cartelas de talla que quiebran la intención geométrica de las líneas rectas de las columnas y paneles. A diferencia de los altares platerescos del Carmen, decorados el pan de oro, estos de las Monjas, combinan su brillo metálico con el rojo mate aplicado en todos los fondos. Los detalles exteriores de la Iglesia y especialmente la torre encerrada entre los muros del parámetro y las primorosas líneas del camarín que avanza sobre el paredón del fondo, completan la admirable armonía de su estilo y su discreta intención de clausura. “Una casa para el remedio de doncellas pobres, al decir del padre bueno, para el aumento de las nobles, para adorar a Dios y esperar la buena muerte”.

VIA CRUCIS (Rafael Alberti).

¡Ay que amargura de piedra

por las calles encharcadas!

Nadie le ayuda un poquito,

todos le empujan,

¡Qué se desangra!

Ya se ha quedado sin hombros;

partido lleva el aliento,

las rodillas desgarradas.

Nadie le ayuda un poquito,

Todos le empujan.

¡Que se desangra!

Tan sólo las tres Marías

llorando, por las murallas.

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Jesús Alberto Aguilar Guerrero
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