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Miércoles, 26 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

LA BRÚJULA EXTRAVIADA

El martes 28 enero, 2020 a las 9:31 pm
LA BRÚJULA EXTRAVIADA

LA BRÚJULA EXTRAVIADA

LA BRÚJULA EXTRAVIADA

Esta columna de opinión tenía en principio en el borrador original el nombre de La rabia en el corazón, por obvias razones personales que algunos ya conocen sobre el triste asesinato de mi señora madre por las FARC en Popayán, aquel día funesto 8 de diciembre de 2000, hace ya 20 años y que nunca olvidaré.

Le iba a poner ese nombre acordándome del famoso testimonio vivencial que en forma de libro escribió la excandidata Ingrid Betancourt en el año 2001, primero en edición francesa con el título de La rage au coeur con mucho éxito mundial, que luego se tradujo al español con idéntico éxito. En 13 capítulos vibrantes nos comparte sus vivencias, reflexiones, fotografías y peripecias de lo que fue su increíble y sonado secuestro por las FARC ocurrido el 23 de febrero de 2002 y su posterior rescate el 2 de julio de 2008 en el departamento del Guaviare. En la solapa del libro leemos un sencillo resumen que nos va a servir para los propósitos de la presente columna y tema: “este libro es la historia de uno de los períodos más oscuros que ha tenido Colombia. Y está escrito con valor, con dignidad, con RABIA: como se escriben los libros llamados a perdurar”.

Y esa RABIA que nos comenta Ingrid es la misma que sentimos millones de colombianos, al darnos cuenta que ya llevamos 3 años desde 2016, dilapidando esa magnífica oportunidad de oro que la tuvimos en nuestras manos y en nuestros corazones con el Acuerdo de Paz de La Habana como una especie de brújula para cambiar de contexto el rumbo de nuestra querida Colombia desde ese año histórico, comenzando desde los gobernantes necios y caprichosos que tenemos ahora, quienes se han comportado como canta Shakira “ciegos, sordos y mudos”, ante la importancia del acuerdo histórico y traicionando de frente y a mansalva los deseos del pueblo colombiano que tenía puestas sus esperanzas en el mismo, para vislumbrar otro horizonte posible donde solamente reinen la concordia, la reconciliación y el perdón, en aras de una Colombia Nueva.

Porque siempre se ha dicho, y con muchos argumentos a favor, que la solución salomónica a la actual coyuntura social y política del país está en esa brújula del acuerdo, que tardó muchos años en madurarse, en debatirse y en salir a la luz pública nacional e internacional, merced al empeño, la tozudez, la constancia y la fe de los negociadores estilo Humberto de la Calle y muchos otros, en una especie de mística y apostolado a la colombiana que dieron como resultado ese preciado fruto que hoy en día se está queriendo abandonar así no más, convirtiéndose en una brújula extraviada. Para demostrar esta triste verdad, pensemos en lo que dijo la ministra del Interior: “el acuerdo de Paz está semifallido por culpa de las FARC”.

Ya Colombia tuvo su tragedia de 50 años, motivada por la violencia que la llenó de dolor, sangre y lágrimas, mostrada por documentales valerosos como El testigo de Jesús Abad Colorado. Para tratar de cambiar esa triste realidad surgió una brújula llamada Acuerdo de La Habana en forma de seis puntos de oro, que debemos respaldar a como dé lugar, pues como dijo Ingrid Betancourt: “YO CREO EN ESA COLOMBIA NUEVA, A PESAR DE LA CIEGA INCREDULIDAD Y DEL ESCEPTICISMO DE QUIENES QUISIERAN FRENARLA”.

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