Jueves, 29 de septiembre de 2022. Última actualización: Hoy

La “alianza inter-clasista” y la búsqueda de identidad de clase

El viernes 9 septiembre, 2022 a las 12:36 pm
La “alianza inter-clasista” y la búsqueda de identidad de clase
La “alianza inter-clasista” y la búsqueda de identidad de clase

Petro, la “alianza inter-clasista” y la búsqueda de identidad de clase

Fernando Dorado G.
La “alianza inter-clasista” y la búsqueda de identidad de clase

Hemos planteado que las luchas sociales y políticas en Colombia han generado una especie de “alianza inter-clasista” que se manifiesta en la conformación de la actual “amplia coalición de gobierno” que lidera –consciente y hábilmente– Gustavo Petro. Es, por ahora, su instrumento político para avanzar en una situación compleja e inestable tanto a nivel “interno” como “externo” (amenaza de recesión económica global, guerra Rusia-Ucrania, crisis ambiental y alimentaria mundial, agudización de violencias internas, etc.).

La “alianza inter-clasista” es liderada por diversas fracciones de la burguesía emergente, pero participan también amplios sectores populares y algunos sectores de la oligarquía financiera. En la “amplia coalición de gobierno” están todos los partidos y movimientos de izquierda y progresistas del Pacto Histórico, algunos sectores del “centro” (verdes, independientes, etc.) y se han sumado formalmente los liberales, conservadores, el partido de la “U” y otros.

Algunas personas y sectores políticos no quieren ver o reconocer la existencia de esa “alianza inter-clasista”; otros, la ocultan por diversos motivos; unos más, que no la pueden ver porque no coincide con su esquema de pensamiento; otros más, la ven y la aceptan, pero no saben cómo actuar. Algunos otros, la piensan como algo que tiene que ser así, la ven “estática” y no “en movimiento” y, consideran que no es construcción de alguien.

Lo que es interesante de analizar es la manera como las personas se revelan (se muestran, se manifiestan) frente al proceso de interpretación de lo que existe, de lo que queremos que no exista o de lo que sabemos que existe, pero no quisiéramos que realmente existiera.

Por un lado, está la mirada de quien suplanta para que no aparezca la verdad (el “interesado” u “ocultador”). Por otro, la de quien imagina mucho y no ve lo que tiene en frente (el “iluso” o “imaginativo-romántico”). También, la mirada de quien no puede imaginar y solo puede ver lo que le muestran (el “realista” o “lógico-matemático”). Y la de quien manipula imponiendo “su verdad” para ocultar o velar intereses particulares (el “manipulador”).

Hay que hacer el esfuerzo de aguzar la mirada, ir más allá y lograr identificar el interés oculto, develar la verdad y, por tanto, estar en condiciones de desenmascarar al manipulador y al interesado cuidándonos de no lastimar tanto al imaginativo y al realista.

De acuerdo a lo que observamos en la Colombia Humana (movimiento que dirige Petro) es también una construcción inter-clasista, y en ella, la burguesía emergente es la que lidera. En cada región colombiana existen particularidades, pero se puede identificar la generalidad.

La fracción burocrática de la burguesía emergente se expresa en las ciudades como fruto del acceso de clases medias a diversos niveles del Estado y a contratos estatales. En las zonas rurales surgen burguesías emergentes de origen indígena, campesino y afro. Igualmente, como resultado de la capitalización de colonos cocaleros y de otras economías ilegales.

Lo que podemos llamar “sectores populares” todavía están subordinados en el Pacto Histórico. El Polo Democrático Alternativo representa en parte a los trabajadores del Estado y a otros sectores de trabajadores. El movimiento SoyPorqueSomos que lidera Francia Márquez intenta representar a los “nadie” (sectores informales y marginados) pero hasta ahora es más retórica que realidad y es todavía una expresión “étnico-afro”.

El “nuevo proletariado” (el precariado, incluyendo a muchos profesionales de origen popular) todavía no se organiza ni construye identidad social y política. No obstante, a nivel nacional y sobre todo en las grandes ciudades, es un sector poblacional que tiene gran consonancia con Gustavo Petro. Él es el dirigente más avanzado y audaz, pero no es bien comprendido por la dirigencia de izquierda, y tampoco es estudiado por la antigua militancia del M19 que tienen origen en clases medias y tiene un comportamiento bastante “arribista”.

Otra fracción de la burguesía emergente es la que ha surgido entre los “pequeños y medianos productores agropecuarios” pero todavía no se identifica con el Pacto Histórico. Parece estar a la espera y a la expectativa. Al ser uno de los sectores más importantes de nuestro país por su aporte a la economía y su creatividad productiva, se puede constituir en la principal base social de la industrialización de nuevo tipo. Todo indica que Petro está en camino de ganarlos, pero debe ser más concreto con sus propuestas y proyectos.

Todo indica que en medio del proceso de lucha que existe dentro de la “alianza inter-clasista” se pueden ir construyendo verdaderas identidades de clase. Hay que cuidarse de los “clasismos estrechos” que tienden a perder la visión de conjunto y llevan al desgaste de los gobiernos progresistas. Así ocurrió en Ecuador y Bolivia, en donde los trabajadores del Estado (maestros, salud, eléctricos), los indígenas y los mineros, terminaron enfrentándose con Correa y Evo, anteponiendo intereses sectoriales y debilitando el proceso de cambio.

Como se puede observar, no partimos de cuestionar la existencia de la “alianza interclasista” ni de la “amplia coalición de gobierno”. Es lo que existe y se puede avanzar un buen trecho sin caer en ingenuidades. Hay que ser conscientes que cada fracción de la burguesía emergente tiene sus propios intereses: unos, son burocráticos; otros, de alianza y entrega a la oligarquía financiera; y unos más, de construcción de verdadera industrialización no solo “nacional” sino “andina” y “sudamericana” o regional.  

Allí es donde los sectores populares “con sentido de clase” deben saber jugar sin aislarse y acelerarse. Y sin tampoco ilusionarse con “procesos constituyentes” que pecan de idealizar el papel de las leyes y normas (“fetichismo legalista”) y le facilitan el terreno a las “derechas” para derrotar los avances políticos actuales que son oportunidades para seguir construyendo nuevos tipos de hegemonía política y cultural. Ese es uno de los principales retos.

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