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Martes, 27 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

JUAN MANUEL SANTOS, EL AJEDRECISTA DE LA GUERRA FRÍA

El viernes 6 marzo, 2009 a las 10:10 am

Por Germán Ayala Osorio, profesor Asociado y politólogo de la Universidad Autónoma de Occidente, Cali- Colombia

Peligrosa, por decir lo menos, resultó la jugada político-militar del ladino y ladero ministro de Defensa de Colombia, Juan Manuel Santos, al azuzar a la cúpula militar para que le exigiera al Presidente convocar el Consejo Superior de Seguridad y Defensa para unificar criterios en torno a la seguridad nacional, amenazada por la presencia de las FARC en territorios de Venezuela y Ecuador, según informes de inteligencia. Previo a la presión a los militares, Santos había declarado en los Estados Unidos que “golpear a terroristas que sistemáticamente están atentando contra la población de un país, así éstos no se encuentren dentro de su territorio, es un acto de legítima defensa y una doctrina cada vez más aceptada por la comunidad y el derecho internacional”, en referencia al ataque perpetrado contra el campamento de ‘Raúl Reyes’.

Como ajedrecista de la guerra fría que parece vivirse en el vecindario, Santos alborotó el avispero de las ya deterioradas y hasta inexistentes relaciones con el Ecuador, convertidas así desde la muerte de ‘Raúl Reyes’ en una operación militar sin precedentes, que cambió la doctrina de la seguridad nacional, acercando a Colombia al carácter de país provocador e imperial capaz de atacar a sus vecinos con tal de capturar o matar a quienes militarmente lo atacan y a quienes políticamente desconocen la autoridad del Estado.

Con esa jugada, el Ministro no sólo exhibió su carácter guerrerista, sino el acomodaticio talante de la cúpula militar que, aupada por los intereses políticos y personales de Santos, quiso probar hasta dónde el Presidente es capaz de mantener la idea de que es legítimo incursionar en territorio extranjero para dar de baja a un guerrillero. Hasta dónde se trató de una decisión apresurada de los generales, con la indebida presión de Juan Manuel Santos o hasta dónde se trata de un voto de confianza del generalato hacia la candidatura presidencial que parece estarse cocinando en las huestes del Ministerio de la Defensa. Lo sabremos muy pronto.

Se deja en firme, eso sí, un tenebroso precedente en la esfera regional, especialmente en el triángulo Bogotá-Caracas-Quito, puesto que la violación de Colombia al derecho internacional, con aquel operativo, generó y genera aún desconfianza hasta el punto de que el rompimiento de relaciones diplomáticas con el Ecuador se mantiene después de un año.

En esta oportunidad Uribe se movió dejando entrever que la doctrina Santos no le disgusta, pero que como Presidente debe mantener el control de las relaciones exteriores en cabeza del Canciller, quien se vio ‘obligado’ a concertar los criterios de la seguridad nacional promulgados por el ajedrecista de la guerra. En cuanto al llamado de atención al Mindefensa, el mismo Mandatario quiso minimizarlo ratificándolo en el cargo, tratando de esta forma apaciguar los caldeados ánimos del presidente Correa y del propio Vicepresidente de Venezuela quien calificó a Santos como un personaje siniestro. Y en el terreno interno, mandó a la cúpula militar un mensaje de firmeza representado en la negativa de convocar al Consejo Superior de Seguridad y Defensa tal y como se exigía en la misiva.

La legitimidad alcanzada por las fuerzas militares a raíz de los fuertes golpes dados a las FARC puede perderse si en el confuso ambiente político-electoral generado por la segunda reelección y por este tipo de maniobras del ministro de Defensa, deciden politizarse señalando simpatías y apoyos a políticos en campaña. Gravísimo sería para Colombia que las fuerzas militares entraran en el juego clientelista y politiquero de aquellos que aspiran a dirigirlas y alcanzar la victoria sobre las FARC, a cualquier costo. O ¿Será que los crímenes de estado (léase, ‘falsos positivos’) son ya una muestra de filiación política e incluso, de lealtad frente al llamado uribismo, en el que
milita Santos?

De todas formas, Colombia tiene en Santos a un candidato presidencial que puede encender las alarmas en la región una vez llegue a la Casa de Nariño. No resulta conveniente elegir a Santos pues hay asuntos bilaterales que no pueden dejarse en manos de un presidente, que como Juan Manuel Santos, puede en cualquier momento generar un conflicto internacional. Ojalá el electorado colombiano entienda que a personas como Santos no les interesa el bien común, solo les importa satisfacer sus necesidades de poder.

El editorial de EL ESPECTADOR de hoy 06 de marzo de 2009 va en camino de lo señalado líneas atrás: “Y esta vez la conmoción no fue solamente con el vecino país, y de paso con Venezuela, sino que tuvo amago de convertirse en una batalla de poderes en el seno del Gobierno Nacional, luego de la solicitud de la Fuerza Pública de convocar a un Consejo Superior de Seguridad y Defensa en el que se habría de discutir el camino a seguir en los casos en que se compruebe que la guerrilla continúa delinquiendo desde otro país… Hizo bien, pues, el presidente Uribe en rechazar de tajo la insólita petición de la Fuerza Pública de realizar un Consejo de Seguridad,
cuya convocatoria está reservada al Primer Mandatario. Con ello no solamente impidió que empeoraran las ya tensas relaciones con Ecuador sino que logró sofocar la “rebelión” de los uniformados y la división evidente entre los Ministerios de Defensa y de Relaciones Exteriores…”
(Tomado de EL ESPECTADOR.COM).

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