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Sábado, 4 de diciembre de 2021. Última actualización: Hoy

Indignación por el pésimo servicio de Claro

El viernes 5 noviembre, 2021 a las 10:26 am

Indignación por el pésimo servicio de Claro

Alfonso J Luna Geller

Cuando se paga para que le presten un servicio de calidad por 24 horas, lo mínimo que necesita quien paga es que le retribuyan con oportunidad su costosa inversión. No hacerlo es violar la normatividad legal y es atentar contra la dignidad del usuario interesado.

En Colombia, la “poderosa” empresa Claro, parece tener facultades para estar por encima de las autoridades y para defraudar de manera constante por su incapacidad e incompetencia para satisfacer los compromisos adquiridos; todo lo contrario a lo difundido a través de su intoxicante publicidad.

Los continuos cortes y bajonazos del servicio de Internet, afecta no solo al usuario individual, sino a las empresas de periodismo y comunicación social, al comercio, al sistema bancario y de salud, entre muchos otros escenarios que hacen uso del teletrabajo y del estudio virtual.

En Colombia, se presume por lo que padece la comunidad consumidora, que hasta a las autoridades las cooptaron, pues se hacen oídos sordos al malestar y las quejas de la ciudadanía.

No entiendo por qué, a pesar de la airada y continua protesta de quienes sufren el pésimo servicio de telefonía celular e internet, no pasa nada y en este país, la defraudación se vuelve normal, como la corrupción. Cualquier disculpa salva a Claro. Pero a los damnificados no les interesa conocer nada de los asuntos técnicos en que se escuda esa empresa cada vez que no presta el servicio con eficiencia. Simplemente, se espera un buen servicio y no más. Ahora, si no puede hacerlo, como lo ha demostrado, debiera existir la intervención, de oficio, de las autoridades encargadas de la defensa del consumidor, que tampoco aparecen casi nunca.

En esa empresa Claro, todo es oscuro, con su pésima cobertura, obviamente, nos atropella a todos y afecta el normal desarrollo de la economía, pero eso parece no importarle tampoco, solo que les paguen oportunamente sus facturas, el único dolor de cabeza que les preocupa.

Es más, con la empresa de Carlos Slim, o del grupo América Móvil Claro, el embaucador operador dominante, es muy difícil porque ni siquiera hay con quién hablar. Es verdaderamente frustrante, pero cuando se logra, abusan de la buena fe: casi siempre, la culpa es de los equipos, nada depende de ellos.

Sin embargo, en Santander de Quilichao, norte del Cauca, no sé a esta hora en qué otras partes del país, se presenta una falla masiva con suspensiones parciales, totales o con intermitencia del servicio.

Ante tanto relajo, sigo creyendo que las esperanzas de mejoría las tienen las abuelas. Ellas, conformes y con toda razón, como siempre, dicen: No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.

Sería bueno ensayar (cuando tenga Internet) la página web www.sic.gov.co, que supuestamente es la página de la red nacional de protección al consumidor, una aplicación móvil donde la gente puede interponer demandas y denuncias. Ensayemos, nada se pierde porque parece que ya todo está perdido.

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