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Domingo, 23 de febrero de 2020. Última actualización: Hoy

Indígenas del Cauca responden a comandante de las FARC-EP con otra pregunta ¿Será que no puede usted parar eso, comandante Timoleón? Piden diálogos de paz con veeduría nacional e internacional.

El lunes 20 mayo, 2013 a las 2:11 pm

marcha indigena

Desde el municipio de Corinto, Resguardo López Adentro, la Organización Nacional Indígena de Colombia- Onic, el Consejo Regional Indígena del Cauca –Cric, la Consejería Mayor Cxhab Wala Kiwe y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca –Acin, respondieron a Timoleón Jiménez, Comandante de las FARC, evidenciando incoherencias internas en esa agrupación guerrillera por los mensajes recibidos: “Hemos leído su carta del 13 de mayo de 2013, donde usted cortésmente acepta que dialoguemos para superar el conflicto que tenemos las comunidades indígenas del Cauca por la presencia de las FARC en nuestro territorio. También hemos leído la carta del 12 de mayo de 2013, donde el Bloque Occidental de su organización nos acusa una vez más –creemos que es la vez número 90– de ser una avanzada contrainsurgente, acusa a nuestro mayor Alcibiades Escué de ser reclutador de informantes y acusa a nuestro vocero Feliciano Valencia de ser un amigo mimado de la Tercera División del Ejército” e ironizan: “… ¡pobre Feliciano!, al que el gobierno y la derecha le llaman “Miliciano Valencia”… Mire usted la locura de la guerra: Esos dos compañeros y 150 más, incluido Benancio, tenemos abiertas investigaciones penales por supuesta colaboración con la guerrilla y más de uno tiene orden de captura”.

Los dirigentes indígenas destacan de estos documentos que las FARC por un lado anuncian la posibilidad de dialogar, pero por otro, los declaran objetivo militar: “Eso ya lo sabíamos, pero ahora con esa declaración oficial de las FARC ya nos ahorran la tarea de hacer las investigaciones sobre los responsables cuando aparezca el próximo muerto, que seguro llegará; al fin y al cabo no hemos visto que el Secretariado le dé la orden imperativa a sus frentes de que paren la matanza de indios nasa y de otros pueblos hermanos”. Es tal la situación de que han sido víctimas las comunidades indígenas que inclusive afirman lo siguiente: “Cuando aprobábamos en Junta Directa de gobernadores esta carta, llegó el siguiente muerto: un menor de edad, a quien otros dos milicianos de las FARC también menores de edad le dispararon con una AK47. A usted no le gusta contar sus muertos. A nosotros tampoco. A nadie. ¡Y son tantos, comandante! Hay familias que ya ni lágrimas tienen. ¿Será que no puede usted parar eso, comandante Timoleón?”

Y le recuerdan al comandante Jiménez que “entre enero de 2002 y abril de este año, contados uno por uno, registrado nombre por nombre, solo en el norte del Cauca y Caldono hemos tenido 70 comuneros y comuneras asesinados, muchos de ellos autoridades espirituales, líderes políticos y kiwe thegza (guardias del territorio); otros han muerto por las minas antipersona, la mayoría niños y niñas. De todos esos asesinatos, la tercera parte han sido causados por combatientes o milicianos de las FARC o por minas dejadas por ustedes, otra tercera parte por el ejército y los paramilitares, y el resto no hemos podido establecer el responsable”.

Chiva-bomba toribio

Por otra parte, las autoridades indígenas, en la carta publicada en el portal del CRIC (http://www.cric-colombia.org) informan que “La decisión de aplicar justicia con los guerrilleros la retomamos en julio de 2011, cuando ustedes hicieron estallar una chiva-bomba en Toribío el día de mercado, matando dos civiles, hiriendo a 134 personas y causando daño a 651 casas (mejor dicho, casi todas las que hay en ese pueblo); en esa ocasión dijimos que empezábamos un proceso de desmilitarización y que íbamos a fortalecer el control territorial” e insisten en un diálogo directo urgente con el fin de evitar que en los enfrentamientos con las fuerzas del Estado, pongan en riesgo la seguridad de la población civil y exigir que respeten el ejercicio de la justicia indígena y del control territorial, entre otros asuntos. Dice la carta al respecto: “Le proponemos que el diálogo se haga con algunos facilitadores internacionales y unos garantes nacionales, para que la palabra de paz tenga testigos. La presencia de organizaciones populares de otros países sería muy importante para que ese diálogo avance”.

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