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INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN EL DIARIO ACONTECER

El sábado 30 junio, 2018 a las 11:56 am
INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN EL DIARIO ACONTECER

Imagen de referencia, tomada de: https://bit.ly/2ID66AT

INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN EL DIARIO ACONTECER

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INCIDENCIA DE LA CORRUPCIÓN EN EL DIARIO ACONTECER

Magister y Consultor. [email protected]

Solo en la medida en que el ciudadano juzgue cómo lo afecta la corrupción, podrá actuar para su superación, como un compromiso colectivo.

El dos de febrero de 1.905, nació en San Petersburgo la filósofa y escritora estadounidense (nacida rusa) Alissa Zinivievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, fallecida en marzo de 1982 en New York. Traemos a propósito sus palabras para el primer artículo de estos ensayos sobre la CORRUPCIÓN.

“Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada: cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti: cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”.

El próximo evento nacional, denominado “CONSULTA CONTRA LA CORRUPCIÓN”, obliga a los medios de comunicación y a sus operadores de opinión exponer sus apreciaciones sobre asunto considerado de mayor importancia para el Estado, más allá de la subversión, la delincuencia y la violencia.

Empezar por manifestar que aun cuando se impulsará su votación, se duda sea instrumento eficaz, por razones que se comparten para hacer un ejercicio didáctico, de participación, y de síntesis, como obligado aporte a la utopía de una sociedad mejor.

Antes de que aparecieran las primeras leyes para evitar la corrupción, entendida como el uso indebido de lo privado y de lo público, ya se habían perdido los linderos entre lo competente y lo vil, porque el éxito se demarcó como la capacidad de obtener mucho dinero sin capacidades y sin razones creativas o laborales para su adquisición por el torcido camino del cohecho, el peculado, el soborno, la dadiva, y toda una serie de delitos a través de los cuales llenar las cajas fuertes.

Como se “mimetizó” en el funcionamiento del Estado, la sociedad terminó abocada a perder la capacidad de ejercer repudio social, como medida de control para defender sus intereses, por ello acabó mirando para otro lado, en muchos casos esperando el turno para repetir la hazaña o bajo la influencia del temor.

Así, dura pero real, es la práctica en la acción pública y en la privada. No se trata de normatividades, aquí lo que se formó fue una cultura, una manera de ser, y de hacer, por ello no extraña el comportamiento de los tres poderes del Estado, a la que en muchos casos se suma la tenida como el cuarto poder, el periodismo.

La manera de acabar la corrupción podría ser derogar las leyes creadas presuntamente para evitarla, así se acabó el “control previo”, por el supuesto de que los demasiados controles fomentan la descomposición y se daría paso a la plena responsabilidad del funcionario.

Según la Contraloría General de la República, se roban más de cincuenta billones de pesos al año, más de la cuarta parte del Presupuesto General, en cuatro años uno total, en contraste más entidades dedicadas a la investigación administrativa, fiscal y penal, que muchos países; con vericuetos jurídicos, saturados de incisos, por donde se escabullen los ladrones de cuello blanco manchado.

Mientras no se modifique la pedagogía educativa para formar generaciones con virtudes y valores, con visión de lo colectivo como forma de elevar el nivel de vida para el disfrute individual, todo lo que se haga será perdido, prevalecerá la mentalidad difusa entre la corrupción y la astucia (Lindarte M. 2017).

Los actores afectados son el privado, por el aumento de impuestos que merma sus utilidades y por la pérdida de consumidores (IVA); el otro, las organizaciones comunitarias, al no poder materializar emprendimientos sociales productivos; aquí está la verdadera crisis del sistema, no en fantasmas como pretenden señalar algunos beneficiarios de la corrupción.

Si el tributo se establece en el Estado Social de Derecho para impulsar el progreso y la equidad, construyendo las ventajas comparativas para la economía y fortaleciendo la atención a los servicios esenciales, la desviación de sus fines atenta contra el Estado – Nación, impidiendo los propósitos comunes, perdiendo su legitimidad (Insinares. U. E. de C. 2010).

Los niveles de corrupción, obligan su consideración como Crímenes de Lesa Humanidad, por ser actos inhumanos que causan inaceptables sufrimientos, solo así, la vida y el planeta, tendrán oportunidad antes de la catástrofe.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/nelson-eduardo-paz-anaya/

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