Viernes, 7 de agosto de 2020. Última actualización: Hoy

Humor en tiempos de extraordinarios levantamientos

El sábado 11 julio, 2020 a las 11:16 pm
Humor en tiempos de extraordinarios levantamientos
Imagen de referencia tomada de https://bit.ly/3fmRC98

Humor en tiempos de extraordinarios levantamientos

Humor en tiempos de extraordinarios levantamientos

Al pueblo nunca había llegado un hipnotizador, excepto los políticos que cada dos y cuatro años llegaban para a conseguir votos, acudiendo a ofrecimientos alucinantes, ofertas y promesas de bienestar.

Pero, el que más se ganó la admiración de la ciudadanía, fue el día que un dirigente político, al arribar a la comunidad, le garantizó que tenía la fórmula maravillosa para acabar con la corrupción, las plagas, pandemias, hambrunas y pestes dominantes desde hace incontables primaveras.

A su dependencia, ubicada en la plaza principal, que más parecía un directorio político, por sus efigies, banderas, imágenes y figuras, acudían, alcohólicos, enfermos, cojos, descartados en el amor, tuertos, agraviados, lisiados, heridos por la vida, desesperados, ex candidatos, nacionales, regionales y locales, desempleados, enfermos y ofendidos por la suerte.

Fascinada por los comentarios del enigmático personaje llegó una dama atraída por los augurios, pronósticos y vaticinios del mago que había prometido cambiar de raíz las tragedias de la población.

En la localidad se hicieron inmediatamente conjeturas sobre los objetivos de la bella y encantadora dama y sobre cuáles serían sus motivaciones para conversar con Agripino.

En la rígida cultura rural y patriarcal existente en la pequeña urbe una consulta que hiciera una mujer al sabio Agripino era considerada objeto de sospechas y habladurías.

Lo tratado por Agripino era tan  reservado, que le había creado la fama de ser un personaje que merecía respeto y admiración por su responsabilidad profesional.  

En el caso de la extraña amazona no se sabía que era lo que buscaba y algunos comentarios agrios, ácidos y cáusticos aseguraban que deseaba casarse con un acaudalado personaje del sector y que deseaba conocer, previamente, si su prometido, con quien no había tenido ninguna relación de trato moroso, podría satisfacerla íntimamente, pues era extendida la creencia de tener serias y graves debilidades masculinas.

Agripino logró convencerlo que para que pudiera felizmente realizar su próximo himeneo, que ya estaba programado, era necesario destruir los mitos y comentarios sobre su hombría y reciedumbre y que, para despejar cualquier duda, necesitaba un tratamiento, una sin cirugía para despejar aleves tergiversaciones, que él poseía un certificado de haber estudiado en la India como encantador de cobras y que, su regreso al país se debía a los vuelos humanitarios presidenciales que por estos días estaban en boga para satisfacer adeptos.

Le dijo, finalmente, que su problema era de disfunción eréctil, causado en el accidente aéreo que le había comentado y que no bastaba con la alimentación balanceada sino con prácticas asombrosas mágicas.

Hecha la explicación procedió, entonces, el paciente, con ilimitada confianza, a recostarse sobre un sofá del consultorio y, Agripino, tomó su flauta hindú, invocó dioses, sortilegios musicales, encantamientos, hechizos y obtuvo, en segundos, para su satisfacción y la de su cliente, la rígida erección suprimida, prácticamente extinguida, ante la sorpresa de su prometida.

En teoría el éxito patriarcal había sido devuelto para el acomodado e influyente ranchero político.

La amazona, con aires de valquiria, observó discretamente el pantalón y la sonrisa de su prometido. Sin embargo, entró en desconsolado y deprimente estado anímico y dijo con aflicción angustiosa: “es muy pequeño”, y, naturalmente, se diluyó la promesa de matrimonio.

Salam Aleikum

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