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HUASIPUNGO

El jueves 23 abril, 2015 a las 9:37 am
Paul Disnard

Paul Disnard

Taiwan. El día avanza y el sol le marca el paso, bajo la sombra, al otro lado de la calzada donde unos policías no tienen más oficio que rascarse las pelotas y enredarse en chascarrillos con las mozas de las tiendas y expendios de víveres, el fusil es un adorno que va con el uniforme y las botas de gruesas suelas de caucho. Figuras decorativas y folklóricas que supuestamente vigilan los dos o tres bancos que se ubican en esa calle comercial donde ya hay un montículo de motocicletas inactivas y al pie de ellas unos cuantos vagos que fuman y se ríen estruendosamente a carcajadas vulgares. Quema el rubio narciso y la luz pone en penumbra su nota festiva en el humor de la gente que ya no cree  en milagros ni en el presidente ni en el Papa.  No transitan ni caminan, pasos cortos frente a los escaparates, zapatillas y “vaqueros” que provienen de oriente, los relojes ni se miran, el tiempo es algo relativo y la sirena del cuerpo de bomberos, al mediodía, les indica que es hora de almorzar en casa, los que la tienen, los que no buscan acomodarse en alguna banca del parque y sacan de sus bolsos de fique, de sus mochilas de cabuya, algún trozo de pan, una migaja de queso y una salchicha. Un periódico de hace algunos días les proporciona, para su solaz, las noticias añejas y las imágenes de personajes que, se supone, desgobiernan un país donde impera la violencia, un ejército de iletrados que hace de las suyas y tribunales convertidos en nido de cuervos y codornices. Dios es grande y generoso. En el desierto sobreviven los halcones y los dromedarios viejos- No estamos en China, como si lo estuviéramos. Hay quizá una superpoblación de motocicletas, tantas como hormigas sobre la mesa del comedor después del desayuno de los niños, traviesos y alharaquientos que dejan sobre el mantel de flores carmesíes manchas de mermelada de guayaba y restos amarillos de la yema de los huevos.

los indios defienden su tierra

Signo de distinción y poderío de la era de las máquinas y los ordenadores. Quienes de sobra tienen los billetes verdes con el emblema de la serpiente enroscada en los barrotes del presidio, soberbios y desdeñosos montan briosos vehículos de impredecible riqueza y valor. No se sabe quién es quién. Caballo, rey o sota. Negros y blancos se parecen. Los indios que reclaman la devolución de sus tierras y el respeto de sus derechos son como fantasmas, un peligroso interrogante para el stablishment de la nueva clase emergente amparada en los desfalcos, la banca y la bolsa de Nueva York. Asesinar líderes indígenas, sindicalistas y periodistas es un deporte crónico heredado de la Colonia y del absolutismo español. Inglaterra combatió a los emperadores de China que querían desarraigar el uso y la costumbre del opio. Los archivos del Gran Kan fueron incinerados para ocultar la conspiración de los mandarines y generales confabulados con el negocio del opio manejado por los súbditos de la reina de Inglaterra- Ahora la cocaína es un capital anónimo que asegura los presupuestos de las poderosas agencias bélicas y de espionaje- Es una moneda de cambio por misiles y rifles de alta precisión. Dentro de ese desaforado pandemónium y tráfico de influencias pululan los automóviles y las motocicletas de todas las marcas y calibres. Pero las máquinas deben alimentarse- El combustible no es barato y muy alto además el nivel de desempleo, pese a que los periódicos mienten y alteran las estadísticas. No se reducen ni los crímenes ni el robo. Hablan también de paz pero se vive de la guerra, no se pueden cerrar los talleres ni la venta de armas, se acosa, se inventan atentados y son asesinados a mansalva  quienes reclaman su derecho a la vida. El genocidio estuvo siempre a la orden del día solapado con los grandes latifundistas y los industriales que en las tierras usurpadas montan su imperio.

Taiwan, pero no estamos en China. Los taxistas se quejan, hacen reclamos, bajan las tarifas, las mujeres, los necesitados levantan la mano a cualquier motocicleta que se presenta en el camino, es un transporte barato y llega hasta donde el transporte masivo no llega, nada hay ya que hacer, la voz del pueblo es como un río silencioso y subterráneo, con las fuertes lluvias se desborda y todo lo inunda, el agua como el fuego construye, pero también destruye. El rey Milos de Serbia le preguntaba a sus ministros: “¿hay alguna novedad?

Le informan de una huelga, de un mitin de protesta, de un periódico atrevido, pero el rey Milos sonríe y frotándose las manos les dice: todo está bien, ¡hay que tener miedo solamente cuando no se oiga ni el zumbido de las moscas!

Sería exagerado decir que se consigue desde una aguja, las locomotoras son de juguete, pero sí, hay de todo, desde cuchillos de carnicero hasta cortaúñas, las libretas de apuntes que editaba “Norma” ahora vienen como los zapatos y las guayaberas de China. “Taiwan” es un simbólico almacén “miscelánico” de Jamundi, es un placer entrar en él y observar todo lo que ofrece, desde lápices de colores y bolígrafos hasta papel para las impresoras y una maravillosa colección de libros populares de renombrados escritores por sumas irrisorias, dos mil pesos, tres mil acaso, he adquirido El Poema del Mio Cid, El Principe y el Mendigo, Juan Sebastian Gaviota, los cuentos de los hermanos Grim y uno antológico que no se debe olvidar jamás: “Huasipungo”. Al lado de “El mundo es ancho y ajeno”, “Hijo de Hombre”, “La rebelión de los ahorcados”, “Los de abajo”, “La vorágine”, “Las venas abiertas de América Latina”, de igual y contundente manera los libros de Silvia Aponte que con gran acierto y valentía pone al desnudo el crimen que se comete a diario contra la población indígena, tal como Jorge Icaza en su prosa brillante, llena de ternura y amor, ama a sus indios, defiende a los indios ecuatorianos en cuyo idioma se encuentran expresiones quechua y aymara, se cataloga la viva herencia de los legendarios incas. No olvidemos la canallada de Pizarro al poner en pública subasta entre la salvaje mesnada española a las princesas, las hijas de Atahualpa- La cacica Gaitana es un palpable ejemplo de que el día menos pensado la piedra disparada por una honda pueda acabar con la vida de un gigante. Quintin Lame despertará, ¡su sueño no es eterno!

LA PACHA MAMA

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