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Lunes, 28 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

El miércoles 15 octubre, 2008 a las 9:51 am

¿HASTA CUÁNDO FALSOS POSITIVOS?

reeligion.blogspot.com/2007/09/mmmmm-esto-hue…

leoquevedom@hotmail.com

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

Con la política de la información y propaganda del tercer Reich, Hitler inauguró la cándida costumbre de desinformar a la Opinión. La palabra y la conversación hicieron nuevos cursos y aprendieron estratagemas para ocultar su significado y decir todo lo contrario que hasta el momento la gente había entendido. Esa fue la máxima lección de la política desde que Maquiavelo había enseñado a matar por la espalda a la ética valiéndose de cualquier método por ruin que fuera.

De ahí en adelante un ejército torcía o detenía su curso y la radio pregonaba que se aproximaba con los panzers y su flota a su blanco. A partir de allí, aunque ya no existiera Goebbels, como jefe de desinformación, los comunicados maquillaban y deformaban unos hechos y la verdad era encerrada en la cárcel del silencio. Su ominosa frase Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, los gobiernos de hoy se vuelven Midas y todo lo que diga el Jefe de Prensa en un ministerio debe interpretarse en contravía. Lo que sea positivo es falso y lo que suene a hueco estará repleto.

¿A qué olvidado santo o a qué desconocido diablo se encomendarán los gobernantes que sin ningún reato llevan en su maleta a donde viaja, el boletín con noticias recicladas en una máquina que escribe lo contrario a lo que anuncian? ¿Qué deben entender los ingenuos y desprevenidos súbditos que oyen hablar con desparpajo a sus bien peinados dirigentes? ¿Será una piadosa mentira que se espera sea creída por la masa, un mensaje cifrado o la verdad oficial provisional que mañana será rectificada cuando pase el vendaval?

Tal vez sean los gajes de la democracia actual. Hoy cualquiera puede ser un alto oficial o magistrado, o llegar hasta el altar del Elíptico o celebrar misa laica con cheque y sin hostia en la plaza principal. Se acabó la costumbre de llamar pan, al pan. Ya el vino es sangre y lo que es muerte se llama desaparición, lo que es reparación no es más que la entrega de hierros viejos y ridícula metralla. Un uniforme verde o blanco es pura fantasía y dentro puede haber un actor de la película Terminator o un tranquilo delator. ¿A dónde hemos llegado que da lo mismo que corra por las venas sangre azul de príncipe que ponerse un alias o portarse como todo un criminal?

La maleza es un mal de la Naturaleza que abunda y es difícil de acabar. Es de más peligro que un hervidero de guerrilleros o un campo minado. La corrupción de los mejores, que no vieron las filas de Lleras Restrepo ni de Galán, hoy cunde por doquier haya un negocito bueno. Las narices del político de hoy están amaestradas como los perros de El Dorado y su hocico pronto asoma a donde huele a contraprestación y a votos. Alistan el serrucho y nada escapa a la mordida de sus dientes afilados. Si hay ley, en su lugar hay una contraley que la hacen los mismos implicados.

Es necesaria una restauración nacional, de todo nivel. Somos una nueva Beirut, estamos viviendo encima de un polvorín. La información del Dane, de los Bancos y de los industriales nos hace creer que vamos bien y de puertas hacia adentro el panorama es de confianza. Estados Unidos cae, Europa tiembla, Asia se derrumba, Venezuela se desinfla, pero Colombia tiene una economía sana. Es la información a lo Goebbels. Alemania lo creía en el cenit del delirio de su Fuhrer.

11-10-08 5:01 p.m.

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