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Martes, 28 de enero de 2020. Última actualización: Hoy

Harari para los campesinos

El martes 24 septiembre, 2019 a las 2:40 pm
Harari para los campesinos

Harari para los campesinos

Harari para los campesinos
Alejandro Guzmán Maldonado / Asesor Económico, CETEC y profesor de Economía, Universidad del Valle. alejandroguzmanmaldonado.blogspot.com

El libro De animales a dioses de Yuval Noah Harari es fabuloso. Explica de manera ágil y entretenida una perspectiva de la historia de la humanidad. Entre un ir venir en el tiempo con ejemplos sencillos extraídos de la naturaleza y del hombre, argumenta que a pesar de todos los progresos que ha tenido el hombre éste sigue teniendo las mismas características que un cazador recolector.

Harari explica cómo los progresos de la humanidad han sido y son una fantasía. El autor argumenta que el hombre no es más feliz por haber introducido cambios en las técnicas de producción o en los órdenes sociales y políticos. La introducción de órdenes imaginados intersubjetivos son intentos del homo sapiens para poder cooperar entre muchos individuos y evitar el conflicto y la violencia.  

Un ejemplo de su perspectiva de la historia puede ser la manera en que la revolución agrícola transformó el comportamiento del homo sapiens.

Los cazadores recolectores vivían libres en el espacio y así buscaban la comida. Cuando aprendieron a cultivar les tocó quedarse quietos en un solo lugar. La domesticación de la alimentación domesticó al hombre y al domesticarlo creció la población y se vio obligado a seguir produciendo.

Así se crearon sistemas jerárquicos que permitieron dominar a la población campesina para que produjera para los demás. Luego vino el trueque para aumentar la diversidad de alimentos y así llegó la inseguridad alimentaria ya que es más difícil dominar totalmente la producción de otros.

La llamada revolución agrícola fue entonces la domesticación del hombre por el cultivo y no la domesticación del cultivo por el hombre.

Así también explica Harari lo que ha pasado con la revolución industrial y tecnológica. El hombre no es más feliz por haber tenido la posibilidad de tener carro o de usar internet ya que una serie órdenes imaginados de manera intersubjetiva han tenido que aparecer para poder dominar a la población bajo ese sistema productivo.

El dinero y el sistema capitalista es el orden imaginado más importante y vigente actualmente. Este orden imaginado tiene cosas geniales que benefician a la sociedad pero también tiene otras que no. Por eso hay que reflexionar sobre el entorno.

Para los campesinos, afro e indígenas del norte del Cauca sugiero que sean cautelosos con los órdenes imaginados dominantes.

Por ejemplo, con la Asociación Regional Campesina del Norte del Cauca (ARDECAN) hay que pensar si los proyectos están aportando al bienestar de las familias en el sentido de tener más libertad y tranquilidad asegurando lo necesario para vivir bien. O, por el contrario, están exigiendo un sacrificio en horas de trabajo que les quita tiempo para su familia y les produce un ingreso que luego es consumido en bienes y servicios que no son importantes para vivir dignamente. Verbigracia, si el ingreso se desvía hacia las adicciones, o si se desvía hacia bienes ostentos sin primero haber solucionado una buena educación o una buena salud.

Para los cultivadores de caña que se han vinculado a la agroindustria hay que pensar muy bien a costa de qué se están percibiendo ingresos más altos.

¿Estamos siendo empujados al mercado de crédito para invertir en nuevos sistemas de riego para producir caña de azúcar que deja una utilidad no tan alta para el productor pero mayor para el ingenio o los nuevos empresarios  apoyados por un Estado cada vez más fuerte?

Hay que pensar muy bien hasta qué punto queremos esclavizarnos de un sistema que nos invita a la fantasía de la felicidad a través del consumo cada vez mayor.

Hay que aprender a observar cómo impacta nuestro comportamiento económico y productivo en lo que valoramos más – como la familia, los amigos y un medio ambiente sano.

La clave de las minorías étnicas nortecaucanas está en hacer esta observación evitando que el mercado irrumpa disolviendo sus tradiciones y cultura.

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Un comentario en "Harari para los campesinos"

  1. Es inadmisible que en un departamento como el Cauca, con una desnutrición infantil elevada, se destine un centímetro de tierra a cultivar venenos para la salud, y no alimentos, fomentando una población, que por sus carencias nutritivas, sus cerebros no se desarrollarán plenamente jamás.

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