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Domingo, 7 de agosto de 2022. Última actualización: Hoy

¿Hacia dónde van los jóvenes negros?

El viernes 5 agosto, 2022 a las 9:01 pm
¿Hacia dónde van los jóvenes negros?
Esta imagen es cortesía de Noti Puerto Tejada Cauca, 21 oct 2016

¿Hacia dónde van los jóvenes negros?

José Ramón Burgos Mosquera
José Ramón Burgos Mosquera

Circulan por estos días videos de desfiles de caravanas de jóvenes en motocicleta disparando al aire, amedrentando a la comunidad y desafiando a las autoridades que no logran contener estas fuerzas multitudinarias y agresivas. ¿Qué sucede con nuestros jóvenes?

Desde cuando la generación de los abuelos se dejó deslumbrar por los billetes que los despojaron de la tierra y comenzaron a abandonar los campos para intentar absorber la cultura urbana, los jóvenes negros perdieron el rumbo. Centenares de ellos, ya fuera por su escasa preparación o porque no creían digno terminar convertidos en peones en sus antiguas propiedades, se dejaron llevar por el facilismo de la moda y por el machismo que imprime la adicción al licor. Todo esto acompañado de la tentación de probar los estupefacientes de tan fácil adquisición en nuestro medio, ha creado las condiciones para la anarquía de nuestros jóvenes, los ha conducido a la delincuencia y han caído muchos de ellos en las cadenas del narcotráfico. Por supuesto que muchas otras circunstancias sociales han influido en este comportamiento y en especial la indiferencia del Estado cuando no la metralla como única respuesta.

Todos somos responsables en parte de cuanto sucede en nuestra sociedad. Los dirigentes por no prever las consecuencias que sobrevendrían para las negritudes con la venta de las tierras, como lo denunciaba desde el púlpito hace sesenta años el padre Gersaín Marín Molano. ¿Lo recuerdan algunos? «No vendan sus fincas – sermoneaba – pues sus hijos y sobre todo sus nietos terminarán de nuevo esclavizados por los nuevos amos». Fue por esa lucha discreta pero continua que debieron trasladarlo a la capital para someterlo a las limitaciones del obispado. Pues bien. El tiempo ha terminado dándole la razón. La violencia que padecemos hace parte de ese apocalipsis que se predijo entonces.

A diferencia de los jóvenes indígenas que comenzaron a organizarse para exigir reivindicaciones que les permita avanzar y recuperar sus riquezas ancestrales ya que muy pronto conformaron cabildos y verdaderos ejércitos combatientes en defensa de la «madre tierra», los jóvenes negros no han comprendido aún los tiempos que vivimos. No se percibe entre ellos un ideal de ayudar a sus hermanos, a su pueblo, a su etnia. Confunden el poder de la anarquía con el ejercicio del poder. ¿Acaso no entienden que desde 1640 cuando llegaron los primeros contingentes de negros africanos para ser esclavizados, hasta 1870 cuando llegó el último buque a Santo Domingo, sus tatarabuelos y ascendientes a lo largo de trescientos años fueron quienes hicieron producir las haciendas y minas de los encomenderos españoles, porque los indígenas no lograron sobrevivir a ese trabajo inhumano? ¿No son capaces de comprender que esos derechos son la herencia por la que deben luchar? Allí radica el por qué los indígenas que son minoría, luchan con denuedo y los negros no comprenden lo que está en juego.

Unos pocos, entre los cuales se deben destacar los mineros de Suárez, Buenos Aires, López, Timbiquí y Guapi, fortalecen las asociaciones en defensa de su territorio y la riqueza del subsuelo, aunque en dichos municipios como Patía y Sucre, también existe una incontable multitud de los que se han dejado manipular por las organizaciones del narcotráfico y las bandas armadas de distintas categorías. Al final muchos no entienden que terminan sirviendo los intereses de multinacionales madereras y mineras.

La juventud debe encontrar un camino que le devuelva la admiración y el apoyo de las comunidades que hoy viven atemorizadas a la espera de cada nueva masacre, del siguiente enfrentamiento, del próximo asalto a mano armada. Bastaría que conocieran la vida de un hombre como Barak Obama, quien logró salir de las garras del consumo de estupefacientes al finalizar el bachillerato, se demostró a sí mismo que podría superar el desperdicio de su vida e ingresó con gran esfuerzo a la universidad de Harvard donde logró graduarse con honores. Luego se entregó al servicio comunitario apoyando a los grupos más pobres de negros e inmigrantes de Chicago. Cuatro años después fue elegido congresista estatal y desde allí ascendió al Senado de los Estados Unidos. No sobra recordar que le bastó apenas un período en el Congreso de los Estados Unidos para lograr ser elegido y reelegido como el primer presidente afroamericano de la historia de la nación más poderosa del planeta.

¿Cuál es la diferencia entre un negro de los Estados Unidos y un negro de Colombia? Únicamente es la actitud, la forma de asumir la vida. La formación que le dan sus padres para que emprenda el camino del ascenso. «No hay vuelos demasiado altos, sino alas demasiado cortas».

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/page/2/?s=Jos%C3%A9+Ram%C3%B3n+Burgos+Mosquera

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