ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Lunes, 24 de enero de 2022. Última actualización: Hoy

Hablar en medio de las balas

El miércoles 19 noviembre, 2014 a las 3:07 pm
Diogenes Diaz Carabalí

Diógenes Díaz Carabalí

No creo, y a los colombianos deja un manto de dudas, que el altruismo del General lo hubiera llevado a sacrificar su vida por los pobres negros del Chocó. Conste que en ningún momento justifico la acción de las FARC. Los ciudadanos, aparte de su rango, deberíamos contar con la seguridad de que podemos movernos por cualquier lugar de la geografía nacional, pero no es así. Ni yo me arriesgaría sabiendo que no tengo dónde caer muerto. La pregunta es ¿Qué hacía el General en un lugar apartado, solo, sin estructura de protección, en un país donde retiene, secuestra, roba, asesina la guerrilla, los paramilitares, la delincuencia común?

Lo anterior frente a la irresponsabilidad del General y de su esquema de seguridad, que la justicia que corresponde debe investigar y sancionar. Por otra parte, deja perplejo la reacción hipócrita de las altas esferas del estado: ¿Acaso no son importantes soldados y policías muertos en enfrentamientos de guerra, la retención de uniformados de bajo rango o el asesinato de civiles, indígenas, por ejemplo, para que reaccionemos con igual perplejidad y reclamemos con igual vehemencia? Aquí se nota que no se mira con igual rasero ni se mide con equilibrio e importancia la vida y la seguridad de todos los colombianos.

El estado pactó establecer diálogos con la guerrilla en medio del conflicto. Se trata de la primera premisa evidente. Si se habla en medio de la guerra ocurre este tipo de hechos. Además da la oportunidad de escalar el conflicto en la medida de que permite mostrar la fortaleza de los bandos. Las acciones de la guerrilla son una evidente muestra de que todavía tienen capacidad para realizar operaciones que ponen en riesgo la seguridad del estado, y esas condiciones dan capacidad de exigencia en una mesa de negociación. Por lo tanto, la decisión del presidente Santos de suspender las conversaciones es candorosa, por lo demás mediática, por lo demás tonta, por lo demás estúpida.

La retención del General, con nuestra discriminada visión de la guerra, da oportunidad a las FARC o de recrudecer la guerra, y con ella vamos por otros sesenta años de conflicto para que las futuras generaciones nuestras tampoco conozcan qué es vivir en paz, o de poner en relieve que les importa la paz y acabar con la confrontación que ha causado muerte y rencor a tantos colombianos es su prioridad militar y política. La liberación del General y demás retenidos sería un acto más audaz e inteligente en favor de su proyección y existencia, que la decisión mediática de hacer exigencias como condición para ponerlo en libertad.

Lo que decidan pondrá ante cada uno de los colombianos dónde está la guerrilla, sin duda los juzgará la historia, los castigara o premiará dependiendo de lo que decidan en esta semana; entre más demoren, más disculpa tendrán los enemigos de la paz y quienes viven del negocio de la guerra para justificar su intolerancia y su discurso sanguinolento, un hecho que deben poner por encima de la idiotez de un General que llegó a poner en riesgo su vida para favorecer a los guerreristas, como flaco aporte a la paz y la seguridad nacional. Esperemos una decisión acertada de las FARC, si todavía les queda el don de la cordura de la que muchos colombianos parecen carecer.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?