ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Miércoles, 27 de octubre de 2021. Última actualización: Hoy

GAITÁN, GALÁN, GARZÓN, LA PAZ

El martes 28 octubre, 2014 a las 6:37 pm

Crepitaciones

Hace exactamente 2 años, primero en Oslo (Noruega), donde se realizó la reunión exploratoria, se conoció la agenda para dialogar y se dio “el pitazo inicial” (hablando en términos deportivos), y luego en La Habana ((Cuba), donde actualmente se sigue rigurosamente el plan de reuniones y debates, el cual ya va en el ciclo 30, comenzó el actual camino tortuoso y difícil para encontrar el tan anhelado fin del conflicto armado, entre el gobierno y las FARC, el cual se ha convertido en un estigma que ha marcado para siempre varias generaciones, con sus tristes consecuencias sociales, políticas y humanas por más de 50 años.

Precisamente nuestra actual generación, ha estado inmersa en esa “Vorágine” de violencia, como muy bien bautizó su genial novela el gran escritor colombiano José Eustasio Rivera, y a la manera del título de la novela, hemos sido arrastrados y envueltos cada vez más en ese “remolino impetuoso” que hasta ahora tiene un saldo aterrador de más de cinco millones de víctimas (y contando…), único en el mundo. La mayoría de los colombianos de bien, hemos sido tocados por esa espiral fatídica (entre ellos, quien les escribe), y hemos sufrido en carne propia sus efectos devastadores.

Dentro de esa confrontación entre nosotros los colombianos, entre las víctimas a la par que los millones de compatriotas de diversa condición social, han caído también algunos personajes históricos que se convirtieron en su tiempo, en símbolos perennes de las esperanzas de millones de colombianos, quienes vieron en ellos a sus líderes y caudillos, capaces de conducirlos a un mejor estado de vida, a un contexto diferente, a una situación mejor.

Siguiendo el anterior orden de ideas, a guisa de ejemplos demostrativos, tenemos tres personajes colombianos, quienes marcaron hitos en nuestra historia y se quedaron para siempre grabados en nuestra alma nacional y siguen pregonando a su manera, esos deseos de paz, por los cuales ellos también lucharon y proclamaron en vida con sus actitudes por el bien de Colombia. Por ejemplo, el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el luctuoso 9 de abril de 1948, se convirtió en adalid de las clases más necesitadas del país y fustigó con sus discursos plenos de emoción a las clases adineradas, a la politiquería y oligarquía, y organizó en febrero del 48, el año de su asesinato, la famosa “Muchedumbre por la Paz”, en la cual proclamó su famosa “Oración por la Paz”. Como siempre sucede en Colombia con los líderes que intentan dar un viraje en el transcurrir político diario de nuestra sociedad, fue asesinado, pero sus ideas siguen vivas. El caso de Luis Carlos Galán, asesinado el 18 de agosto de 1.989, también guarda relación con su deseo de renovar las costumbres políticas del país, buscando una nueva Colombia, pero también se fue lanza en ristre contra el poder devastador del narcotráfico, el cual contaminó todos los sectores de la vida pública. Sus discursos elocuentes en contra de esas costumbres perversas, fueron memorables. De la misma manera, Jaime Garzón, fue asesinado el 13 de agosto de 1.999, todo por el “delito” de criticar con fino humor las costumbres políticas colombianas y por ayudar en el caso de algunos secuestrados.

El caso de los millones de víctimas colombianas y el de los tres líderes históricos asesinados, nos deben mover al instante a apoyar con todo nuestro corazón y nuestra alma el actual proceso de paz, nuestra última oportunidad sobre la tierra, para salir por la vía del diálogo y la negociación. Es ahora o nunca.

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?