Miércoles, 19 de junio de 2019. Última actualización: Hoy

FRÍO Y LLOVIZNA

El sábado 2 febrero, 2019 a las 9:13 am
FRÍO Y LLOVIZNA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Imagen: https://adn979.com/noticia/113639/una-llovizna-debil-pero-continua

FRÍO Y LLOVIZNA

Hacía días no lloviznaba en este año. Abrió el mes una impertinente capa de gotitas sobre el cabello y las pestañas. Poco a poco se fue aumentando y llegó a la nuca y alcanzó a humedecer el suéter que me vestía de rojo. Debí apresurar el paso y recorté la caminata. Más por el frío que por la llovizna. Me hería los flancos el helaje a esta hora mezclado con diminutas gotas en las orejas y los pómulos.

Presuroso llegué a abrir la puerta del edificio. Subí en el ascensor, abrí la puerta de mi estudio y busqué la chaqueta azul de lana interior para ponérmela y calmar la sensación de hielo en la mañana húmeda. Estaba a salvo del frío exterior y así me dispuse a escribir mientras pensaba qué sería de mi desayuno.

Hay pan con granos, panela, chocolate, fuego en las parrillas de la estufa y, ganas. Afuera sigue implacable el frío y la lloviznita casi invisible pero el suelo mojado la delata. No me quejo porque estoy abrigado para conservar el calor suficiente para moverme, hacer el desayuno y escribir. Nadie me presiona, ni siquiera el hambre. Los dedos me llaman a que continúe narrando lo que ocurre alrededor.

Hago caso y escribiré este párrafo, pero a continuación iré a preparar el chocolate. El pan desde ayer me está esperando con sus granos gruesos sobre su lomo dorado.

Hago de cuenta que es ayer. Porque ya es hoy, otro día, el primero de febrero. Este año va de prisa como el paso de un ventarrón. El tiempo, igual que ayer, le da al día una sensación de frío. El pavimento, afuera, se ve algo mojado aunque no está goteando siquiera.

Que haga frío en la mañana es casi normal. No sale el sol ardiendo. Hoy no se ha asomado y el cielo está con su capucha puesta. Hasta las rodillas o los talones está recubierto. Se asoma una sombra al lado derecho de mi compu para decir que en la frontera ha habido muertos. Normal, en estos tiempos de cacareada paz. Alguna vez se dijo de la «paz octaviana», en tiempos de aquel emperador romano. ¿Hoy esta paz con muertos cómo se llamará?

Sigue moviéndose de frío la palma africana en frente de mi ventana. Es un frío lento, serio, casi aguado. Desde los vidrios de mi ventana se ve la tristeza del día, pero no hay lágrimas, gotas de lluvia. Es un día al parecer inocuo. Pero, cuántas y cuántos, mujeres y hombres están allá adentro, en sus fábricas y oficinas, trabajando? No los veo desde mi amplio visor de vidrio.

Parezco un monje en el cenobio, sin rejas, ni altos muros ni el silencio que pasma la vida y el movimiento. Y me sacudo como un pollito que sale de su revolcatorio sobre el patio de tierra seca alborotada. Creo que así se sentían los eremitas, agachados, allá en las lejanías donde escogían su retiro.

Cali, 01-02-19                                                  09:47 a.m.

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