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Policías de civil habrían disparado contra manifestantes en Cali     ~    

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Sábado, 8 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

Finales y nuevos comienzos. Una historia de la vida real.

El sábado 25 febrero, 2017 a las 5:19 pm

A la edad de 35 años en mi seno izquierdo se empezó a manifestar un sangrado por el pezón que no tuvo explicación alguna ni para mí ni para los médicos que comenzaron a tratarme. Inicié control con cirujano oncológico para prevenir algo complejo o severo en mi mama; la solución más directa por aquella época fue realizar una pequeña cirugía donde se cerrara parte del conducto mamario, a esto se le determinó como una ectasia ductal, sin embargo, preferí como una alternativa que me ofreció el especialista esperar y así podría cambiar más adelante aquella pequeña fisura interna y cerrarse de forma natural. Pasó el tiempo y solo pudo estrecharse unos cuantos milímetros porque así lo mostraban las ecografías mamarias que me hacía tomar cada 6 meses para seguimiento clínico preventivo. Yo noté que con el pasar de los días y los meses, el tejido de mi seno izquierdo se estaba alterando y a los 37 años, después de una biopsia, fui diagnosticada de carcinoma ductal grado 2 en el seno izquierdo.

Recuerdo muy bien aquella tarde del viernes en que los resultados de la biopsia no los recibí de manos de un ser humano, sino que opté para que me llegaran vía correo personal. Al observar lo que allí estaba escrito en ese instante sentía que me encogía para el mundo, tal como lo vivido cuando tuve 13 años y recibí la noticia del accidente que había sufrido mi madre porque había sido atropellada por un conductor irresponsable sin frenos en su taxi, afortunadamente, y de forma milagrosa, 8 meses después ella ya estaba caminando normalmente.

A partir de allí inicié una historia que cambió mi vida junto con mis seres queridos más íntimos y cercanos, pero el principal confidente de cuanto palpitó mi corazón sentía de forma acelerada debido al impacto de lo que estaba ocurriendo, siempre fue Jesucristo. Sin saber que sería de mí, me sentí apoyada por las personas que yo decidí que debían darse cuenta de lo que me ocurría, no lo niego, no fueron muchos, porque creo que el vivir un cáncer es un asunto de familia, intimidad, respeto y sanidad interior.

Viví este proceso de forma en que me hice cargo de él, ¡sí! del cáncer, no culpé a otros, ni siquiera me culpe a mí de lo que me había sucedido, tampoco negué la situación en la que me encontraba. Quizá para algunas personas que me lean o me escuchen por la radio, el oír de mis labios que yo a solas ponía mi mano y acariciaba mi mama afectada, al palpar los tumores solía hablarles y decirles lo que sentía en mi alma en ese momento y soy fiel testigo cuando sentía como se movían, tal como si estuvieran atentos a todo lo que yo manifestaba. Al salir de la ducha conversaba con mi seno y le decía que me perdonara tantas historias de dolor, resentimiento, tristezas, maltrato, que le hubiese producido y que sabía que no iba a estar sola porque Dios estaba allí respaldándome para un nuevo cambio sea cual fuera.

Momentos de lágrimas, escalofríos y mucho cortisol segregado por mi cuerpo, donde la pregunta sollozante al unísono rebotaba en las 4 paredes de mi habitación cuando exclamaba ¿porque a mí?, la cual me la respondí aceptando que algo bueno de todo esto a lo mejor resultaría. Mi vida continuó sosteniendo el ritmo laboral, no bajé la guardia porque yo me sentía muy bien, situación extraña para la mayoría de personas que pasan por esto. Me daba a la tarea de ya no acelerarme como antes, me empecé a despreocupar de la preocupación, sin desinteresarme por mi salud y todo lo concerniente a los procesos clínicos hasta esperar el tiempo de la cirugía.

Solía observar la gente a mi alrededor y más tensionadas estaban las personas que no tenían este diagnóstico que ni yo, se llegó el día de la cirugía y para mí todo aquello fue una gran aventura. Una persona conocida días previos a mi proceso me dio una oración para que la hiciera antes que fuera a ingresar al quirófano donde estaría profundamente dormida por 4 0 5 horas. Solo recuerdo cuando alguien que integraba el grupo de cirugía dijo “Permitan que ella lea el papel que tiene en la mano”, lo leí y después de hacerlo, al contar 1…2… no llegue a 3 y allí empezó todo.

Hoy son ya alrededor de 3 años, en el que el cáncer le dio un vuelco total a mi vida. Durante este tiempo me he dado a la tarea de aprender a abastecer mi espíritu, mi alma, mi cuerpo y todo mi ser para saber vivir, además de ello también aproveche para formarme como una Coach Profesional con énfasis en Neurociencias. Mi legado como ser y persona, además de la profesional en psicología que soy, es acompañar a quien lo necesite en que crea que todo lo bueno es posible y que se puede derribar todo tipo de limitaciones y cuanta trampa del ego se manifieste. Mi invitación entonces es que aprendas tú, sea que llueva o haga sol que la vida siempre será bella.

Terapeuta y Coach profesional
Jhormen Lorena Orejuela M.
Conductora del Programa Integrar y Ser de Proclama Radio Online.

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