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Miércoles, 21 de abril de 2021. Última actualización: Hoy

Fiestas, coronavirus y vacuna

El sábado 26 diciembre, 2020 a las 6:08 pm

Fiestas, coronavirus y vacuna

Escribo estas páginas mientras espero el resultado del examen de antígenos para el diagnóstico de la COVID 19, que me llegará en un par de horas al correo electrónico y, cuyo resultado, será la conclusión de la presente columna.

Pero: ¿Por qué escribo sobre esto? Porque las fiestas de navidad y fin de año se han convertido en el peor enemigo de todos y de todas, ya que en la alegría del festejo, olvidamos el grave peligro que representa el coronavirus, especialmente para poblaciones vulnerables como nuestros padres y abuelos, a quienes queremos salir corriendo a visitar, a abrazar, y a besar, para celebrar el fin de año. Celebración que, lastimosamente por un descuido, puede terminar es adelantando el fin de sus días.

El día de ayer, 25 de diciembre, según reportes del Ministerio de Salud, murieron por culpa del coronavirus 236 personas en todo el país, el 24 de diciembre murieron 280, el 23 de diciembre 243, centenares de muertos diarios que a nadie, excepto a quienes les ha tocado la familia, parece importarles. Perdimos el respeto por la pandemia, preferimos hacernos los locos, viajar, y festejar sobre la cruda realidad de centenares de muertos diarios.

Creemos falsamente que la muerte no nos tocará, que eso le pasa a los otros, no a nosotros, y en medio de la absurda propaganda gubernamental que invita al “Vive Colombia Viaja por Ella”, al “Día sin Iva”, y a no dejar morir la economía, salimos como hordas de salvajes a regar el virus por todo el país, a atiborrar centros comerciales y a alimentar la cifras de contagios y de muertos por día.

Tenemos el síndrome de supermán, dicen los médicos, nos creemos inmunes, o que si nos da, seremos asintomáticos. Creemos que el virus lo tienen los otros, no nosotros, por eso, cuando estamos en familia o con amigos cercanos, nos quitamos las mascarillas, obviamos la distancia social y bajamos la guardia, y es ese preciso error, ese instante de esparcimiento, el que aprovecha el virus para diseminarse y enviar a la UCI y al cementerio a nuestros seres queridos o, incluso, a nosotros mismos.

Da pena ser el aguafiestas de la época de fin de año, pero hay que advertir que este guayabo puede ser el peor de nuestras vidas. Muchas familias van a lamentar haberse visto, haberse reunido, no haber sido precavidas, y comenzarán el 2021 arreglando los preparativos para el funeral de un ser cercano, o peor aún les llegará simplemente la noticia de la cremación de sus restos, sin un adios, sin una despedida.

Al día de hoy han perdido la vida por el coronavirus 41.690 colombianos, sin contar que, como en todo dato oficial, siempre hay un sub registro que no sale a la luz pública, esto quiere decir que si colocamos juntos todos los ataúdes, tendríamos una fila de más de 88 kilómetros de muertos. Si con el anterior ejemplo, aún muchos no entienden la gravedad del asunto, imaginen que hay en la calle unos terroristas sin control, asesinando 250 personas diarias, ¿Conociendo esto saldrías a la calle sin tomar todas las precauciones? No, cierto; entonces porque si te arriesgas y arriesgas a tu familia y a tus amigos a morir estúpidamente. 

Las recomendaciones son básicas: distancia social, mascarilla y evitar aglomeraciones, pero ante todo, cuidar a las personas vulnerables debido a su condición de salud o su edad. La mala noticia es que las celebraciones de diciembre van a disparar los contagios, las hospitalizaciones y las muertes; la buena noticia es que si funciona la vacuna, y hay mucha esperanza que funcione, en el segundo semestre de 2021 el coronavirus empezará a ser historia.

Así que, preguntémonos. ¿Vale la pena arriesgar a nuestros viejos?  ¿O es mejor aplazar las celebraciones y fiestas, pero salvaguardar la vida?

Hago una pausa al escribir esta columna, descargo mi examen de antígenos, de la página web de la clínica Country, y leo que salió negativo, ahora sí a no tener contacto con nadie antes de ir a ver a mis papás y a mi hija, y a no cometer errores ni descuidos antes de que salga la vacuna, no sea que lo lamentemos de por vida.

Un abrazo a todos y todas y feliz año.

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