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FEDERICO

El lunes 27 noviembre, 2017 a las 11:13 am
FEDERICO

Gustavo Álvarez Gardeazábal / @eljodario / eljodario@gmail.com

Los medios se negaron a destacar una de las acciones más arriesgadas pero contundentes del alcalde de Medellín, Federico Magnus. Como debería decir su abuela Gutiérrez, el alcalde cogió el toro por los cachos. En una acción conjunta, con Fiscalía y Policía, pudieron demostrarle al tolerante esquema social de Medellín que los extorsionistas si se podían localizar, perseguir y meter a la cárcel.

Federico

alcalde de Medellín, Federico

Fueron más de 100 extorsionistas los judicializados en demostración de que en Medellín cobran porque los buses vayan o vengan a alguna de las comunas. Cobran para autorizar la venta de un producto en las tiendas, o para que los muchachos entren a una cancha o para que los vendedores ambulantes pongan sus cherebecos en los andenes debajo de la estructura del Metro.

Obviamente esos ciento y pico de extorsionistas que el alcalde de Medellín pudo detener ante los ojos de toda la ciudadanía y el silencio de los medios nacionales y aun de muchos locales, son apenas una centésima parte de todos los extorsionistas que, siguiendo la “Cultura del Avispado” que ha descrito tan perfectamente el rector de Eafit, Juan Luis Mejía, entronizaron un negocio de amenaza, camuflado de protección, y lo fueron dejando crecer. Con el cuentico de “pague si quiere vivir tranquilo “, los choferes y tenderos, amas de casa y estudiantes de escuelas y colegios, cuando no sus padres de familia, y los vendedores ambulantes, dejaron crecer esa zozobra en Medellín, la volvieron habitual y la entronizaron como elemento distintivo de una ciudad. Federico se ha atrevido. Debe seguir adelante almacén por almacén, negocio por negocio, bus tras bus, buscando al que cobra para dejar trabajar honradamente.

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