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Miércoles, 16 de enero de 2019. Última actualización: Hoy

Europa, otros problemas

El miércoles 22 agosto, 2018 a las 7:12 pm
Europa, otros problemas

Imagen de referencia, tomada de: https://bit.ly/2w679FN

Europa, otros problemas

Europa, otros problemas

La aspiración de cualquier mortal, es llegar al nivel de vida europeo. Los políticos ambiciosos, y hasta honrados, nos presentan países modelos de felicidad: los Países Bajos; Escandinavia, Noruega, Suecia, Suiza, Holanda. O las potencias europeas con seguridad social universal, altísima tecnología, vías estupendas de comunicación, cero analfabetismo, cero deficiencia habitacional o de vivienda, desempleo que no rebasa el dígito.

Pero estar dentro de estas sociedades es percibir otras problemáticas, ya no de tipo evidente o físico; sí problemas interiores, de proyección, de sueños, de expectativas. Comenzando por decir que son sociedades envejecidas donde aplicaron programas de control natal tan radicales que la procreación es casi nula; las poblaciones jóvenes ya no son europeas; provienen de áfrica, de Asia, de América Latina. En ese afán tan desesperado por controlar el crecimiento poblacional, aplicado desde el Estado, incluso mediante mecanismos involuntarios como el uso de anticonceptivo dentro de los alimentos, además de toda una parafernalia propagandística para masculinizar a las mujeres y feminizar a los hombres, procrear se volvió un problema asqueroso, de alcantarilla, hombres y mujeres siente repulsa tener hijos.

Los problemas sociales del europeo son otros y los estados buscan, con mecanismos equivocados, solucionarlos. La soledad, uno de ellos, llena los estantes de la psicología más avanzada. Para ello, soluciones políticas, como el Ministerio de la Soledad creado en Holanda, o la Asesoría para el Acompañamiento en la Vejez de Portugal. Con esto vemos personas deambulando por los parques, bordón en mano, como si la brisa del verano quisiera cargarlos; o con la imposibilidad de sobrevivir un invierno, menos por el frío propio de la estación que por el frío de vivir solo en un “piso”; o deambular calles en silencio porque nadie les dirige la palabra. Uno de los aspectos que más preocupa a los gobernantes es la altísima tasa de suicidios: como que el nivel de suicidios en Europa es directamente proporcional al ingreso per cápita. Los Países Bajos, que cuentan con el nivel más alto de vida, tienen también el más alto nivel de suicidios (9.2%). Le siguen España, con el 8.2%; Rusia, con el 6.1%; Suiza posee el alarmante 14.4%.

Circunstancialmente los países menos desarrollados de Europa son los más alegres, donde la gente es más extrovertida, acogedora, cálida. Una visión de identidad con nuestras maneras es la de los portugueses, su país, pequeño, no más de diez millones de habitantes, tiene la cualidad de reír, de divertirse. A diferencia de sus congéneres europeos mantiene vivas muchas tradiciones, fundamentados en su folclor, en la riqueza de su cultura, en sus festas e feiras que abundan a lo largo de su geografía. Contrasta la requesedad de espíritu que se percibe en los otros países, en España, tan pronto se cruza la frontera, por ejemplo. E Italia, rodeada de un mar cálido, de unas playas estupendas, y el espíritu extrovertido del italiano, que por fortuna permanece.

Es decir que por mucha riqueza que campee en Europa, el tamal y la lechona, las empanadas y las arepas, y ese calor de nuestra gente, a pesar de nuestras dificultades, no es cambiable fácilmente.

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Otras publicaciones de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/diogenes-diaz-carabali/