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Estravagario

El martes 25 abril, 2017 a las 10:24 am

Feria y libros.

Diógenes Díaz Carabalí

Diógenes Díaz Carabalí.

Muchas hojas para leer presenta la Filbo 2017. Oportunidad para el público, para escritores para editores, universidades y regiones para mostrar su creación bibliográfica. Un real acontecimiento cultural de prestigio en Bogotá que moviliza medios, creadores y artistas en torno a la palabra consignada. Los autores tienen oportunidad de mostrar su creación, el Huila en particular cuenta con un Stand que dirige el poeta Ésmir Garcés Quiachá.

Filbo 2017 - Bogotá

Dos libros del escritor tolimense Jorge Eliécer Pardo estarán dispuestos para el público desde el Stand de la editorial Cangrejo Editores, ambos evocan la paz esquiva de nuestro país, para aquellos que buscan recuperar la memoria, venidos de la capacidad creadora de su autor, en seria investigación de hechos que conturban y que buscan escarbar en las causas de esta violencia que se enseñorea en campos y ciudades y de la que parecemos huir como si no nos afectara. Ellos son: Trashumantes de la guerra perdida, y Los velos de  la memoria. El primero parte de una saga que comprende otras dos novelas: El pianista que llegó de Hamburgo y La baronesa del Circo Atayde, cuyo telón de fondo según el autor es “la Historia de Colombia. Hechos trascendentales, desde los años 20 hasta los 70 del siglo pasado”. Vale entonces darse una vuelta por la feria, vivir el mundo de los libros, al parecer tan esquivo en una sociedad que le ha dado la espalda a la lectura, y con ella al conocimiento.

Un homenaje

Ha fallecido por estos días el maestro Álvaro Rivera Medina. Era de aquellas personas subestimadas, tal vez por ser de los pocos plateños de conservatorio que con terquedad intentaron culturizar a su ciudad con la música. Álvaro Rivera estudió en el antiguo conservatorio de música de la Universidad del Cauca, estuvo vinculado a la creación y difusión de los aires autóctonos colombianos, fue de los primeros de quien escuchamos en su piano electrónico interpretaciones clásicas, con él nos asomamos a Mozart, a Beethoven, a Vivaldi. Lo que pasa es que en nuestro provincianismo muchas veces sirvió para mofas, pero nunca se amilanó para continuar con su labor de mecenas educando el oído en la buena música, y enseñando a los jóvenes los secretos en la interpretación de diversos instrumentos. Incursionó también en el periodismo, le encantaba el periodismo cultural, y los temas históricos. Era dueño de una memoria prodigiosa y un rico anecdotarios. Buen conversador, tenía una voz llamativa, de locutor enseñoreado, que irrumpía con autoridad en diversos temas. Fue también un compositor consumado que deja en su haber una obra importante de composiciones entre las que se destacan “Atardecer platense”, un pasillo; y el bambuco fiestero “Pijao gigante”.

El Huila y La Plata le quedó debiendo un reconocimiento digno para un hombre que tanto hizo por la cultura regional, que dedicó su vida a la educación lúdica. Paz en su tumba.

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