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¿Este año sí, alcalde?

El lunes 13 febrero, 2017 a las 9:53 pm

Vistazos

Por Luis Enrique Delgado

Yo no sé qué tanto habrá hecho el señor alcalde de Santander de Quilichao, Álvaro Mendoza, en su primer año de gobierno. Y no lo sé, simplemente porque no ando averiguando ni soy un político pendiente del qué hacer de los gobernantes para “disparar” críticas porque sí y porque no. Sólo me formo una opinión por lo que veo y lo que escucho decir que, positivamente no es mucho, desafortunadamente, para nuestro primer mandatario.

Entonces, por lo que recojo de la opinión pública y lo que “a vuelo de pájaro” he podido ver, el doctor Mendoza perdió el año.

Yo hablo con la gente. Y la gente se queja.

Decía Laureano Gómez que “a la gente hay que creerle”.

Es cierto que nunca se tendrá a un conglomerado plenamente conforme y menos cuando cruzan intereses políticos. Eso también lo tengo claro como enseñanza de mi larga vida. Pero cuando la opinión es casi unánime, tan adversa, señor alcalde, la cuestión es para ponerle cuidado.

Señor alcalde, Santander de Quilichao, su pueblo querido, no puede estar convertido en una galería de mercado, porque, quiérase aceptar o no, en eso se ha convertido, lamentablemente, la otrora hidalga y hospitalaria Ciudad de los Samanes.

El pueblo, o la ciudad, como se le quiera denominar, es una inmensa galería deprimente de quince a veinte manzanas, para mayor tristeza las más céntricas de la población.

Mal aspecto

Yo no sé si usted se habrá dado por enterado, doctor Mendoza, pero quien venga a Quilichao, como a muchos nos gusta que se llame al pueblo, no encuentra una ciudad agradable, como lo fue hasta hace pocos años, sino una gigantesca plaza de mercado asfixiante, torturadora, fastidiosa y “dueña” de vías y de todos los espacios públicos, en una proporción que solo sirve para afearla y fecundar un mal aspecto a propios y extraños.

Y no me diga que no puede impedir el derecho al trabajo, que ha sido siempre el más baladí de los argumentos, porque ese trabajo de los “invasores”, señor alcalde, se puede desempeñar en otra parte, respetando el derecho de transeúntes, pobladores y, básicamente, del comercio organizado.

Tampoco es que sea necesario acabarles con su modo de subsistencia. Es cuestión de organización, porque respetando la máxima de Atahualpa, “para que vivan los jóvenes no hay necesidad de matar a los viejos”.

Yo conozco a Quilichao hace más de cuarenta años y desde entonces, con personas como Juan N. Tello, Alfonso Luna (padre), Armando Velasco, Martín Rueda, Jaime Velasco Villamil, Hernando Ariza, José Antonio Tello y su padre, el siempre recordado Álvaro Mendoza Ruiz, entre otros, he escuchado el lamentable y árido tema de la galería con el loable propósito de “sacarla” del centro de la ciudad. Le repito, hace más de cuarenta años.

Estuve, incluso, al lado de tan inolvidables personajes bordando iniciativas con campañas que siempre resultaron estériles o al menos sin la fecundidad necesaria.

En el mismo sentido marché al lado de las administraciones municipales de Limbania Velasco, Jesús Molina y José Gregorio Velasco.

Sin embargo, hoy, tristemente, veo que la situación no es que siga igual, sino que transita de mal a peor.

Señor alcalde, usted puede hacer realidad los ideales de esas personas que se fueron de este mundo, pero que nos dejaron, el propósito que varias generaciones han venido esperando que alguien se revista de cariño, de amor por la sociedad y lo transforme en hechos. Pienso yo, doctor Mendoza, le tocó a usted recoger las banderas de un numeroso conglomerado que vive con el desespero a cuello por la insoportable situación descrita.

Señor alcalde, la galería nos está invadiendo, se está tomando el pueblo con pasos agigantados.

Usted lo prometió en su campaña. Cumpla. Es su pueblo y espera mucho de usted, que es su hijo. O al menos deje bases sólidas para las futuras administraciones

Doctor Mendoza, después hablamos de la movilidad, que es un problema nacional, es cierto, pero que en Quilichao se ha acentuado, sabe por qué: por falta de autoridad.

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