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Lunes, 28 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

El martes 21 octubre, 2008 a las 7:15 am

ESTAMOS EN LA ESQUINA EQUIVOCADA

visionpolitica.blogspot.com/2008/08/el-gran-d…

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Colombiano

leoquevedom@hotmail.com

La sorpresa anunciada – pero no creída por ingenuidad aparentada – está a la puerta de llegada. Barack Obama llegará en su avión pintado de sol dorado y triunfo. Por primera vez en la historia norteamericana un descendiente de los esclavos de la cabaña del tío Tom será elegido como rector de los destinos de la Casa Blanca.

Asia, Oceanía, África, Europa y América abrirán sus ojos en un nuevo día de sol con cara negra y dientes blancos. Sus opositores querrán tapar con el dedo de su pluma el resplandor de su figura, pero su huella empezará la carrera que señalará el camino al Cambio reparador. Todos los indicios inducen a pensar que Obama ganará el 2 de noviembre y ascenderá al solio del poder más alto en la cúpula del mundo.

Ni su color, en otros tiempos odiado, si su edad temprana, ni la supuesta inexperiencia en política exterior, ni la acusación de que va subir impuestos, o que su tendencia es de corte socialista, intimidan a la democracia no manipulada del pueblo norteamericano. La seguridad de su paso y en la exposición de sus ideas, su brillante visión sobre los deseos de sus conciudadanos abofeteados por los bandazos del saliente mandatario, su frontal posición en contra del armamentismo y la confrontación bélica, su lenguaje moderado, y su nítido olfato político que percibe el mundo, lo ponen en el rango necesario de las preferencias electorales.

No ha empezado por el ilusionismo de escamotear sus intenciones sobre impuestos. Apoyó las iniciativas hacia la superación de la crisis financiera y la recesión en su país, ha ofrecido políticas certeras para favorecer a las minorías, es clara su trayectoria en cuestiones de seguridad interna, en políticas de protección a los derechos humanos, de racionalización de las fuentes petroleras y energéticas y prevé control sobre el calentamiento global. Ha demostrado solidez en sus planteamientos y se muestra realista, progresista y poseedor de un carisma sin tapujos en la manga. Su humor, su independencia y buenas compañías hacen pensar que no habrá continuidad sino que cumplirá su promesa de Cambio.

¿Y, cómo está Colombia dentro de este panorama? ¿Coinciden sus planteamientos con nuestras metas o – por el contrario – será que van en sentido opuesto? ¿Acaso nuestra patria está incluida en los obvios planes de Obama? ¿Este minúsculo punto del universo ha merecido una referencia de respeto por parte del siguiente seguro presidente de la nación que rige la moneda y es su principal socio comercial? ¿O, habrá varios asuntos en la barba, que Colombia deberá remojar y rebanar para alcanzar el beneplácito y apoyo del futuro sucesor de Washington y Linconl?

¿Seguiremos pensando que Obama creerá que las armas, los aviones de combate y el Plan Colombia es la prioridad para el bienestar del común del pueblo colombiano? ¿Podrá él soslayar el desempleo, la fragilidad de las leyes laborales, el acoso a dirigentes sindicales, la desaparición y muerte de jóvenes por fuerzas estatales y el accionar de los grupos al margen de la ley, los bajos sueldos de empleados del gobierno, la escasa atención a la salud, el descuido por la suerte de los niños, la deserción en escuelas, colegios y universidades, la deforestación y el agotamiento de las fuentes hídricas? Creerá, él – lo mismo que McCain y Bush- que debe auspiciar que este mismo panorama se triplique?

20-10-08 – 9:44 a.m.

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