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ESPANTANDO

El martes 13 septiembre, 2016 a las 8:38 am

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Gustavo Álvarez Gardeazábal

Uno de los grandes éxitos que ha tenido Cartagena durante años para convertirse en ciudad turística, ha sido la sensación de ser un rincón de Colombia en donde no pasa nada de lo que sucede en el resto del país.

Como Cartagena dedicó un sector específico de su casco urbano para atender a los turistas, su centro histórico amurallado, sus playas en Bocagrande, La Boquilla y Castillogrande y todos los espacios por donde el visitante tiene que moverse, terminó siendo un oasis hasta en los momentos más álgidos de violencia y terror que ha vivido Colombia en su inmediato pasado.

La presencia policial en tales sectores ha sido por mucho tiempo una garantía de tranquilidad y los amigos de lo ajeno, que abundan en otras ciudades, se espantaron de esas zonas .Y no es que Cartagena no viva la problemática social y económica del resto del país, pero como hay permanente oferta de empleo y una conciencia diferente que siempre ha caracterizado a sus habitantes, el resto del casco urbano ha esquivado la angustia y evitado caer en el remolino chupador de la violencia y la venganza.

Por estos días, sin embargo, al alcalde Manolo y a la policía cartagenera les ha dado por hacer retenes peatonales para pedirle a los visitantes papeles de identificación en sus calles o en sus playas. Con el pretexto de que están buscando extranjeros indocumentados, han ido llevando a Cartagena a parecerse a cualquier otra ciudad del país y, obviamente, a espantar turistas.

La repetición de esos retenes y en especial el del pasado domingo en Playa Blanca, que resultó ridículo, pone a pensar que Cartagena ya no es tan distinta ni tan tranquila.

Publicado en ADN / Septiembre 13 de 2016.
@eljodario
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