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Esnobismo o Manía Gramatical

El miércoles 12 noviembre, 2008 a las 1:31 am
El Diccionario Panhispánico de Dudas – primera edición (octubre 2005), de la Real Academia Española es, obviamente, muy rígido, pero también pródigo y decente para precisarnos las cotidianas incertidumbres que nos atormentan a quienes tenemos la obligación de comunicarnos por escrito; todo nos lo desenreda.

Nuevamente lo consulté para documentarme con respecto al vicio que se ha venido imponiendo entre quienes tratan de considerarse distinguidos, sin darse cuenta de que posan es de bobalicones o incultos pues marcan una ridícula diferencia entre sustantivos masculinos y femeninos al mencionar a todos los individuos de una especie.

Me explico: el masculino gramatical no solo se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar ambos géneros. Cuando alguien dice «los alumnos de esta clase» se refiere a alumnos de sexo masculino y femenino; no es necesario decir “los alumnos y las alumnas de esta clase”.

El género masculino es la forma no marcada o inclusiva, mientras que el género gramatical femenino es la forma marcada y por tanto excluyente: si se dice «las alumnas de esta clase» no se incluye a los de sexo masculino, sino solamente a los de sexo femenino.

Foto: fgarcia.diariolibre.com

Así, con la expresión los «alumnos» podemos referirnos a un colectivo formado exclusivamente por alumnos varones, pero también a un colectivo mixto, formado por chicos y chicas. “A pesar de ello, en los últimos tiempos, por razones de corrección política, que no de corrección lingüística, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos: “Decidió luchar ella, y ayudar a sus compañeros y compañeras”. Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva; así pues, en el ejemplo citado pudo —y debió— decirse, simplemente, ayudar a sus compañeros. Solo cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto, es necesaria la presencia explícita de ambos géneros: La proporción de alumnos y alumnas en las aulas se ha ido invirtiendo progresivamente; en las actividades deportivas deberán participar por igual alumnos y alumnas. Por otra parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas que contravienen las normas de la gramática: las y los ciudadanos.

Para evitar las engorrosas repeticiones a que da lugar la reciente e innecesaria costumbre de hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos (los niños y las niñas, los ciudadanos y ciudadanas, etc., ha comenzado a usarse en carteles y circulares el símbolo de la arroba (@) como recurso gráfico para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, ya que este signo parece incluir en su trazo las vocales a y o: l@s niñ@s. Debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico y, por ello, su uso en estos casos es inadmisible desde el punto de vista normativo; a esto se añade la imposibilidad de aplicar esta fórmula integradora en muchos casos sin dar lugar a graves inconsistencias, como ocurre en Día del niñ@, donde la contracción del solo es válida para el masculino niño.”

Un ejemplo lingüísticamente correcto: Los niños de las escuelas públicas de Quilichao están contentos porque se está ejecutando un proyecto que los beneficia al permitir alimentarlos de manera balanceada. Ellos han manifestado conformidad con directivos y profesores quienes se preocupan por el bienestar de todos los que hacen parte de la institución y los motivan a ser niños sanos.

El mismo, ¿políticamente correcto?: Los niños y niñas de las escuelas públicas de Quilichao están content@s porque se está ejecutando un proyecto que los y las beneficia al permitir alimentarl@s de manera balanceada. Ellos y ellas han manifestado conformidad con directiv@s y profesor@s quienes se preocupan por el bienestar de todos y todas l@s que hacen parte de la institución y l@s motivan a ser niños sanos y niñas sanas. ¿Dónde quedó la ley de la economía expresiva?

A propósito de género, y para no ser tan pesados, recuerdo uno de los cuentos de Víctor Antonio: dos grupos de expertos se reunieron en Estados Unidos para determinar si los computadores tenían genero masculino o femenino. Se dice ¿el computador? o ¿la computadora?

El primer grupo, conformado por mujeres, llegó a la conclusión de que los computadores son masculinos por cuatro razones:

  1. Para captar su atención, es necesario prenderlo.

  2. Tiene mucha información, pero nada de imaginación.

  3. Se supone que te debe ayudar, pero en la mayoría de casos se convierte en tu mayor problema.

  4. Cuando finalmente tienes uno, te das cuenta que si hubieras esperado un poco, tendrías uno mejor.

Por su parte, el segundo grupo, conformado por hombres, llego a la conclusión de que las computadoras son femeninas, por 4 razones:

  1. Nadie, excepto su creador, comprende su lógica interna.

  2. El lenguaje que utiliza para hablar con otra computadora es incomprensible.

  3. La menor equivocación es almacenada en memoria para salir a flote en el momento mas inoportuno.

  4. Cuando finalmente tienes una, descubres que debes destinarle la mitad de tu salario para accesorios.

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