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ESE TAL PAZIFICO NO EXISTE

El viernes 20 octubre, 2017 a las 11:05 am
ESE TAL PAZIFICO NO EXISTE

Por Omar Orlando Tovar Troches –ottroz69@gmail.com-

Hace algún tiempo algunas bien intencionadas personas decidieron promover la zona correspondiente a la costa pacífica colombiana, con el término Pazifico, juntando las palabras paz y pacífico, para significar que esta zona del país iba a reflejar eso que se buscaba y hoy más que nunca se busca, la paz estable y duradera para esta región y para el país entero.

Decían y dicen los mayores que el camino al infierno está empedrado con buenas intenciones. Sin demeritar la muy buena intención de los creadores de Pazifico, la realidad histórica y actual de esta región colombiana dista diametralmente de esta muy loable intención.

Por razones de espacio no se hará aquí la recopilación detallada de la triste historia del Pacífico Colombiano, baste con mencionar el hito histórico de la desmembración urdida en Washington y que nos costó el territorio panameño con un vasto litoral pacífico, para señalar que desde entonces; el destino de los pobladores de este exuberante y riquísimo territorio ha estado marcado por la desgracia y la tragedia. Algún pensador Pacífico dijo alguna vez sobre el Departamento del Chocó, que este era un territorio de cara al Océano Pacífico y con la espalda de Colombia a sus espaldas, o algo así, como diría el Chapulín Colorado.

Pero no es solo el Chocó, lo es el Valle del Cauca, el Cauca y Nariño, todos viven con sus espaldas pegadas a la espalda de Colombia, para ser más preciso, a las espaldas de todos los gobiernos nacionales y agravada la situación en los últimos tres. Aunque, como ya se ha mencionado, la historia del Pacífico colombiano es la crónica de una tragedia anunciada, parafraseando al nobel, durante los gobiernos de Pastrana Jr., Uribe Vélez y Santos, las condiciones de los habitantes del Litoral Pacífico, se fue deteriorando hasta el punto que hoy día sólo es comparable con la de cientos de miles de africanos víctimas de sus guerras intestinas y de la explotación de las metrópolis europeas y de Estados Unidos; triste coincidencia, si se tiene en cuenta que un buen número de los pobladores de nuestro Pacífico tiene origen ancestral en la Madre África.

Desde las épocas del re-encauchado y tirrioso ex presidente Pastrana, la zona pacífica ha sido violentada por la ambición de acumulación de riquezas rápidas a cualquier costo, por las madereras nacionales y extranjeras, por las multinacionales mineras y farmacéuticas, por los mineros rebuscadores de todo el país, por los narcotraficantes y por los sembradores de palma africana, llegados en tiempos de la Seguridad Democrática, coincidencialmente de la mano con los desplazamientos impuestos a sangre y motosierra por los paramilitares de ese entonces.

Este botín de guerra que es el Pacífico y su tragedia, solo se ha hecho visible en su crudeza, tras la firma del acuerdo del Colón, entre las Farc y el Estado colombiano. Ha quedado en evidencia que la retirada, o al menos el cese al fuego de los exguerrilleros de las Farc-E.p., muestra la ineficiencia y la corrupción de algunos gobiernos locales y regionales de esta zona de Colombia, enseña en toda su dimensión la total ausencia del Estado colombiano y el desmadre causado por ella, aprovechado por nacionales y extranjeros dentro y fuera de la ley para intentar saquear las riquezas de esta región de cualquier manera, incluyendo el asesinato de líderes sociales, el desplazamiento y últimamente la represión estatal, como respuesta a su compromiso de concertar algún tipo de auxilio a los pobladores pacíficos, que ante la ausencia de gobierno han quedado a expensas de la ilegalidad. En resumen, ese tal Pazifico no existió y parece que por ahora, no existirá.

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