Jueves, 4 de marzo de 2021. Última actualización: Hoy

Escuchando a los lectores y seguidores en redes

El sábado 23 enero, 2021 a las 10:13 am
Escuchando a los lectores y seguidores en redes

Escuchando a los lectores y seguidores en redes.

Nelson Paz Anaya

Escribir columnas de opinión es una tarea dispendiosa, agotadora, con la virtualidad; incierta, igual tiene satisfacciones: las que dan los lectores cuando expresan sus discrepancias, sus críticas fuertes e infunden respeto con sus afirmaciones, porque van modelando renovados criterios de opinión.

De pronto el confinamiento permite más tiempo a los seguidores para escribir sus apreciaciones, que ahora se reciben por cientos de forma continua, situación que compromete, que a la vez incluye un mensaje de más encargo, de acertar en la pertinencia del comentario, siendo este ejercicio de interés para los medios de comunicación.

Ahora cuando el dolor acosa más fuerte, igual saltan preguntas en espera de respuestas, ya ni siquiera por las preocupaciones del futuro son de premura, son para hoy, para el presente, en medio de la angustia que la muerte de tantos ocasiona, los problemas ya no son para mañana, golpean la puerta.

Popayán como capital del Cauca, sufrió el más difícil momento en los dieciocho segundos del terremoto, en seguida demostró la inmensa capacidad de sus habitantes para asumir el dolor y empezar a sacudir el polvo de los muros derruidos para iniciar la reconstrucción de sus arcos blancos y de restablecer su vida.

El sufrimiento fue profundo, la solidaridad inmensa, todos querían eso sí, brindar agua, una manta, un plato, un abrazo, un suspiro, una caricia y así se fueron levantando los pilares y las paredes de los templos y los barrios nuevos de los desplazados, estropeó el momento el sacrificio de la vida de los promotores de la vivienda popular.

Para todos era claro que la única forma de defender y proteger lo individual, lo particular, lo privado, no había otra posibilidad que comprender que primero estaba el propósito colectivo de reconstruir lo caído, lo de todos, lo primordial de la ciudad y después sí, lo de cada uno, no fue casual, por esta razón que primero se reconstruyeron y restauraron los edificios públicos, pudo parecer absurdo en algún momento, pero así, se dio la recuperación integral de la ciudad, puesto que eran intereses comunes que a todos convocaban.

Recuperar la Torre del Reloj fue una acción simbólica que bien escogió ASOCAÑA, para hacer presencia en la reconstrucción del sector histórico, se entendió la fuerza de su poder en el imaginario de la población y su impacto en el escenario paisajístico de la recuperación de la arquitectura, es la identificación universal del lugar.

Argumentación para decir que es fundamental tener un paradigma con la capacidad de recoger la intencionalidad, apropiar un pensamiento preparado en torno a algo, que es lo que se quiere en y para la ciudad, cual obra o actitud soporta la atracción suficiente para despertar el interés de todos.

Los mensajes de los lectores en su mayoría, dejan entrever esta debilidad que agudiza la ansiedad en todos los sectores, si bien es cierto la pandemia es la preocupación del día, también lo es que no hay un objetivo convocante, un horizonte para donde se dirijan las miradas, más allá de las acciones funcionales y de pronto con el mejor interés de la gestión pública.

En el siglo pasado y en este, solo dos situaciones han unido al Cauca y a partir precisamente de dos catástrofes naturales, la reconstrucción después del terremoto y la propuesta y defensa de la Ley Paez después de la avalancha; aún con la oposición intransigente del Sindicato Antioqueño, preocupado por los desarrollos industriales del Valle del Cauca y del Cauca, asunto histórico.

La catástrofe de la violencia puede ser motivo de una nueva unión, si acaso no fueran superiores los egoísmos y si se dieran las condiciones para auscultar las causas que la motivan, hay antecedentes de reconciliación como los de Lerma en Bolívar, con el M-19 en Toribío y los del Quintín Lame, en Caldono.

Es una acción social que está pendiente, en mucho aliviara la gestión de los gobernantes, sometidos por fuerza de estas circunstancias en sujetos culpables de todas las calamidades, sometidos a los albures circunstanciales, perdiendo la opción de ser líderes en los asuntos fundamentales.

La vida diaria invita a la convicción íntima de que por encima de las dificultades, de la violencia y la pandemia, respirar por la posibilidad de una nueva ilusión, es posible, para decir: “que mucho ha servido la historia”.

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