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“Es un buen muchacho”

El viernes 16 septiembre, 2011 a las 12:23 pm
Jose Lopez Hurtado
En la medida en que la justicia colombiana pronuncie su veredicto final sobre las criminales actuaciones de los altos funcionarios del gobierno anterior, pero nada diga sobre la responsabilidad –no solo política, que tampoco se ha visto- de quien ocupaba la primera Magistratura del Estado durante los ocho años pasados, en esa misma medida, se hablita la posibilidad de que los tribunales extranjeros tomen cartas en el asunto.
Porque bien se sabe que la Corte Penal Internacional es de naturaleza sustituta o alternativa. El efecto colateral, de ser así, lamentablemente sería la prolongación de la polarización, que hoy, por fortuna, parece estar desvaneciéndose, gracias a la habilidad política del Presidente Juan Manuel Santos, entre sus principales logros.
Ya en 2007 el entonces Embajador de la Casa Blanca en Colombia, había advertido que de resultar culpable Jorge Noguera, Director de la agencia de seguridad, DAS, dependencia inmediata de la Presidencia de la República, de los graves delitos de los que se le inculpaba, el asunto sería sumamente grave para el señor Álvaro Uribe Vélez.
La Corte Suprema de Justicia acaba de proferir el fallo condenatorio contra “el buen muchacho”, sobre quien el ex presidente ofreció quemarse las manos y a quien había nombrado por su hoja de vida y por “su familia”, según dijo, como si los presuntos linajes fueran prenda de garantía contra la comisión de delitos y la disposición para torcerle el cuello al código penal sólo correspondiera –como fatal designio-, a quienes no pudieran ostentar escudos nobiliarios en las salas de sus casas.
“A través de su poder discrecional -el de Jorge Noguera- ayudó al bloque Norte de las autodefensas, haciéndole llegar información que el organismo recolectaba en virtud de las funciones que cumplía, nombrando personas allegadas a la organización, y trasladando o declarando insubsistentes a los servidores que dirigían su labor contra ellos”, sentenció la Corte.
Lo cual significa ni más ni menos que el jefe de la Policía secreta literalmente colocó la información privilegiada del Estado a los pies de las bandas de las autodefensas, particularmente de la costa norte colombiana, sirviéndoles en bandeja la cabeza de quienes según el pensamiento oficial eran presuntos auxiliadores de la guerrilla, o simplemente la de aquellos opositores al gobierno. Como en la peor de las dictaduras.
La sentencia de 25 años de prisión-que a la hora de la verdad también resulta insignificante-, como autor mediato de homicidio, concierto para delinquir agravado y supresión u ocultamiento de documento público, además de abuso de autoridad, refleja la magnitud de la empresa criminal montada desde una de las principales agencias del gobierno.
http://www.justiceforcolombia.org/
Resulta imposible en este caso, como en otros, el de las interceptaciones ilegales o como en de los subsidios para la agricultura, vrg., que el primer mandatario no se hubiera enterado de las conductas punibles de sus subalternos. De contera, para retomar el hilo inicial, las airadas reacciones del ex mandatario contra los altos tribunales de la justicia colombiana luego de producidos estos fallos, en nada desalientan el creciente interés de los órganos internacionales –del Parlamento Europeo, de la propia Comisión Interamericana de Derechos Humanos-, para armar el expediente contra la cabeza principal. Quien según parece, ya confesó sus temores.
* Analista Internacional, colombiano.
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