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EPISODIOS REGIONALES

El viernes 1 marzo, 2024 a las 12:56 pm
EPISODIOS REGIONALES
EPISODIOS REGIONALES
Foto: Alcaldía de Popayán

EPISODIOS REGIONALES.

Nuestro turbulento siglo XIX, tuvo en la provincia de Popayán, episodios singulares y curiosos que terminaron teniendo un enorme y significativo impacto en el errático y vacilante proceso político y social que caracterizó la construcción y la difícil consolidación de nuestra incipiente república.

Uno de ellos fue la batalla de la Ladera, que se escenificó en las propias “narices” de la pequeña y polvorienta ciudad de aquellos años.

Corría el año de 1828. Ya se había realizado la fracasada convención de Ocaña. Ya se había instaurado la transitoria dictadura del libertador Simón Bolívar. Ya había ocurrido el criminal atentado contra la vida del libertador, con la complacencia y la complicidad clandestina del general Santander. Ya el supuesto partido constitucionalista de los abogados Bartolinos orientados por Santander estaba empeñado y dispuesto a todo para lograr el objetivo de rescatar la vigencia del orden constitucional abolido por Bolívar. Ya la nación entera se alistaba para el carnaval sangriento de oficiar una nueva guerra civil.

En dicho contexto, los coroneles payaneses José María Obando Y José Hilario López, en un gesto de cinismo y de claro oportunismo, aprovechando que el gobierno del Perú amenazaba y se preparaba para iniciar una guerra de invasión a la republica de la Gran Colombia, Creyeron llegado el momento más propicio y oportuno para dar comienzo a su rebelión anti bolivariana y con dicho propósito entraron en conversaciones y en posibles alianzas y complicidades con el enemigo invasor. No sería la primera vez que estos destacados “vendepatrias “utilizaran estos sucios recursos para favorecer sus intereses personales.

Mientras estaban en pleno desarrollo los hechos anteriores, en la región del Cauca, ejercía como jefe militar y político el quisquilloso y veleidoso coronel Tomas Cipriano de Mosquera, Impulsador y partidario fanático e insobornable de todas las propuestas políticas del libertador Bolívar; sin duda el más fiel y activo de los bolivarianos colombianos.

Como comandante militar tenía a su disposición un selecto y experimentado cuerpo de tropa, compuesto por 724 curtidos y recios combatientes formados en los muchos enfrentamientos que eran el pan de todos los días en aquellas calendas de odios y de numerosas batallas. El jefe de su estado mayor era el ingeniero cívico-militar Don Lino Pombo O’Donnell, aquel que solo poco tiempo después sería el padre de dos eminentes y celebres escritores colombianos, el poeta Rafael Pombo Rebolledo y su hermano el escritor costumbrista Manuel Pombo Rebolledo. Contaba además con la asesoría militar del teniente coronel polaco Ferdinand Sira-kosky, quien en su pasado reciente había pertenecido a los ejércitos Napoleónicos y participado en la gran batalla de Borodino, aquella que le facilitó a Napoleón llegar hasta Moscú, en su fracasada aventura de someter el imperio de los Zares. Caído el Imperio de Napoleón, Sira-Kosky, como muchísimos otros extranjeros, se alquilaron como mercenarios para venir a luchar en las guerras de independencia acaudilladas por el libertador Bolívar.

Corren los días en los cuales los coroneles Obando y López logran reclutar un pequeño y mal armado ejercito de 324 osados guerrilleros, provenientes de Timbío, el Patía y del norte de Nariño, donde Obando ejerce una especie de carismática y hechizante fascinación sobre las gentes belicosas de aquellas abandonadas regiones, todos experimentados en las audacias y argucias de las luchas guerrilleras.

Obando y Mosquera, como es bien sabido, mantienen un rabioso y envenenado conflicto personal y familiar, que los ha convertido en enemigos irreconciliables, siempre en busca de una oportunidad para matarse.

Insubordinados y en plan de insurgencia armada, López y Obando, merodean por las afueras de Popayán en plan de sorprender a Mosquera. El coronel Tomas Cipriano, persuadido de su supuesta superioridad tanto militar como personal sobre el primo bastardo pero exitoso guerrillero, logra atraer sus tropas a una batalla, donde estaba convencido aniquilaría para siempre a su peligroso oponente, pero no contaba con la astucia de aquel.

Previo a la batalla, ocurre un singular y curioso evento. Evento no muy conocido, pero bastante insólito y que tiene todos los elementos de lo novelesco, tan propios de ese tormentoso siglo XIX nuestro.

El coronel polaco Sira-kosky, seguramente ebrio de sus nostalgias de la feudal Europa, desafía a un duelo de caballería al más reconocido lancero de los soldados de Obando. Al más valeroso y bárbaro de sus lugartenientes. Se trata de José Gregorio Sarria, una especie de actor destacado en nuestra provinciana historia de la infamia. Hombre de ascendencia indígena nacido en la vecina población de Timbío.

En próxima columna narraremos las secuencias del sorprendente duelo.

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Víctor Paz Otero
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