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Entre luces y sombras

El sábado 2 noviembre, 2019 a las 10:04 am
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Imagen cortesía de: https://bit.ly/36m6sZH
Entre luces y sombras

Entre luces y sombras

“No me pregunten quien soy, ni que siga siendo el mismo”- Michel de Foucault

Se avecinan tiempos violentos, caóticos en los cuales la angustia dominará la conciencia y los senescales del poder político y religioso intentarán arrojarnos al sinsentido. Tiempos en los cuales se perderá la sensibilidad que nos ha caracterizado como seres humanos. Tiempos donde las miradas quedarán suspendidas en aire y palabras construidas en la indiferencia intentarán consolar a las víctimas. Tiempos donde tocará lavarnos el rostro con lágrimas manadas de la impotencia ante el fuego abrasador que consumirá montes, valles, selvas, casa, edificios y templos. Tiempos donde seremos obligados a perder todo rasgo de misericordia ante el dolor del otro, tiempos en los cuales volverán los fusiles a correr en círculo y desconocidos obligarán a las comunidades a clamar piedad.

Serán tiempos en los cuales prostituyan la palabra amor y lo vendan en esquinas bajo el furor de las cámaras y las luces. En estos nuevos tiempos la fe será obligada a extraviarse ante el silencio total de Dios y lo poco que quede de ella, será convertida por los cristotraficantes en la manera más sutil de control político y social. En una verdadera excusa para mentir, robar, violar, enriquecer y asesinar.

A pesar de la cruda realidad, muchos aún creen que las divergencias al respecto podrían ser resueltas con el diálogo y la convivencia pacífica. Sin embargo, el furor de los fusiles intenta regresar y su imperio de miedo se asoma en nuestras casas para silenciar la vida y así postergar la idea de la guerra.   

Desde esta perspectiva nuestros nuevos gobernantes no deben obviar de su agenda la expresión “derechos humanos”. Es válido recordarles que el término fue empleado constantemente en su discurso político y lo ofertaron como si fuera un concepto con sentido obvio, algo que todo el mundo entiende de la misma manera.

Sin embargo, después del proceso político, no todo el pueblo amanece con una esperanza de cambio; en la gobernación, asamblea y en las alcaldías y Concejos llegan seres con propuestas nuevas para intentar aclarar el horizonte social de nuestro territorio. Pero algo preocupa, varias sombras intentan cubrir y negar las luces de la trasformación. Algunas partes del territorio siguen sumidas en un limbo; el ejercicio democrático falló y volvió insensibles, apáticos y ególatras a ciertos grupos de ciudadanos. Es imperativo tomar debidamente en cuenta los contenidos esenciales de los derechos humanos desde el próximo 1 de enero del año 2020.

El ejercicio de la política sin sentido y obtusa debe hacernos reflexionar:  primero que estas dinámicas son las mismas en cada época electoral; segundo, que durante los comicios electorales todo fluye, todo rima, todo concuerda y las comunidades son lo prioridad y tercero, al estar electos ignoran conceptos, ideas y promesas. Todo queda sumido en la utopía.

Fueron meses de acuerdos y discursos, consignas cargadas de euforia y sentimiento; en sus toldas de campaña solo había espacio para el cambio y para intentar vender la idea de un Mesías. Ya estamos en noviembre y así suene molesto, parece tomar de nuevo forma los espejismos de una época de miedo y horror. En nuestras regiones ya se han formado los equipos de gobierno y saltan a primera vista nombres de personas insensibles y mañosas, hijos e hijas de la politiquería que juraron acabar. Por eso, la máscara de la belleza del cambio y la esperanza empieza a caerse a pedazos, y los retazos nos permiten por fin comprender que son los mismos con las mismas.

Parece ser que las dinámicas democráticas y los resultados dejaron un aire de inconformidad en algunos sectores. Es evidente que cada quien piense en su propia manera de entender el contenido práctico del poder y manejarlo a su antojo y capricho. El panorama no es tan claro, tan evidente, tan palmario, los fanatismos y la corrupción están más allá de toda duda y de toda intención de cambio. Lo único cierto es, que nadie puede entender el ejercicio del poder.

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