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Entender la Crítica

El viernes 4 abril, 2008 a las 6:44 am


PROCLAMA asume un nuevo compromiso con sus lectores y la opinión pública caucana al pasar a ser un Semanario cuyo esfuerzo merece ser apoyado incondicionalmente pues ante todo se está haciendo periodismo regional por vocación y convicción. Hay que entender además que cuando se critica o se asume una posición personal en la opinión de los columnistas se está respondiendo no al capricho infundado sino al sagrado respeto por la libertad de expresión y prensa, cuyos principios son y han sido respetados por las directivas de este periódico en sus 25 años de existencia.
Por ello quienes se sientan aludidos o objeto de alguna crítica por comentarios de colaboradores o lectores o que sean susceptibles de informaciones generales no deben entender que son afilados dardos que se lancen por mortificar, pues jamás ha sido la intención de esta columna y centro informativo.
A través de la crítica constructiva se desarrollan otros valores: lealtad, honestidad, sencillez, respeto, amistad… Con esta referencia sería absurdo cerrar nuestro entendimiento y pasar por alto la importancia de vivir este valor, pues nadie puede jactarse de tener un buen juicio crítico, si no ha logrado establecer un equilibrio entre la manera como acepta las críticas y la forma e intención con que las expresa.
Cada vez que una persona desea expresar su opinión o inconformidad con rectitud de intención, tiene que aclarar que es “una crítica constructiva”, para evitar malos entendidos y lograr una mejor disposición de su interlocutor. A veces somos tan susceptibles, que sin la aclaración pertinente nos sentimos agredidos. Si fuésemos más sencillos y maduros, encontraríamos en cada crítica –positiva o negativa- una oportunidad para cambiar y mejorar nuestra forma de vida. En realidad, aún de las críticas más acres deberíamos tener la serenidad, paciencia y madurez para obtener lo mejor de ella, aún si hiere nuestro amor propio.
De todas maneras ofrezco mis disculpas si en algún momento mis opiniones han sido mal interpretadas. Personalmente yo creo como el que más, que cualquier comentario fuera de lugar o falto de delicadeza, no solo ofende, destruye además la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y por si fuera poco, habla muy mal de nosotros. Por eso estoy cada vez más convencido de que para que nuestra crítica tenga valor, se requiere una actitud honesta, leal y sencilla: si algo nos disgusta o incomoda, no hay porque escondernos en el anonimato, generar murmuraciones o crear conflictos, si deseamos que las cosas y las personas mejoren, lo correcto será acercarnos a los interesados y expresar abiertamente nuestro punto de vista, dispuestos a escuchar y a obtener un resultado provechoso para todos.
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