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Sábado, 21 de mayo de 2022. Última actualización: Hoy

ENRIQUE JAVIER CARDONA MARIN

El jueves 27 enero, 2022 a las 3:08 pm

ENRIQUE JAVIER CARDONA MARIN

Álvaro Calvache Rojas
Por: Álvaro Calvache Rojas
alcalvache@hotmail.com

Ha muerto Enrique Javier Cardona Marín. Gran Amigo. Gran Señor. Nobilísimo Ingeniero Civil de la Universidad del Cauca. Lo conocí, lo traté, luego de que saliera de mis estudios de Derecho. Había dejado de ser Juez Municipal, primero en Santa Rosa, sur del Cauca y luego en San Sebastián y me faltó un voto para hacerlo en mi patria chica Bolívar, Cauca. Me invitó a formar el Progresismo Liberal, y luego al viejo lopismo y más adelante la Izquierda Liberal.

Agradezco que me abrió las puertas de su oficina para litigar, que era en la calle 5 con carrera 10 esquina frente al Monasterio, en la antigua casa de doña Josefina Angulo de Garrido.

Era el momento de la jefatura del senador Víctor Mosquera Chaux, jefe indiscutible del liberalismo en ese momento, en orientación, conducción y manejo. La continuación de la política del Canapé Publicano, de pausa, conciliación y espera, que sigue a la de “Fe y Dignidad” de la dictadura de Rojas Pinilla.

Pertenecía al momento en que los caucanos solo pedían a Dios un puesto para vivir. Otra época con el fondo de la misma problemática económica, política y social que hoy nos agobia. Estremece y destroza, porque nuestra clase política inepta, inútil e inoperante, no encuentra puntos de concordia, de equilibrio, solidaridad y una Caucanidad que permita proponerle a nuestra gente unas soluciones a las invasiones, al problema de tierras, a los paros, a la anarquía, la inseguridad y en una palabra, al caos en el que nos encontramos.

Nuestra generación quería tener sitio, lugar y espacio en el futuro del Cauca.

El Frente Nacional fue un pacto político, pero le faltó el pacto social. El abandono, el atraso, la falta de oportunidades, sin vías, sin acueductos, sin escuelas, sin energía, sin fábricas, no le daba esperanza ni a la provincia, ni a la ciudad.

Abrimos las banderas de insurgencia con Cardona Marín, Humberto Peláez, Nelson Paz Paredes, Alfonso Piedrahita Vallejo, de Piendamó, amigo personal de Alfonso López Michelsen; Luis y Pio Collo de Belalcázar, Silvio Cerón Escobar y Alfonso Luna Solano, en Santander de Quilichao.

Se organizaron los equipos para construir la política que proponíamos. Además estuvieron Hernando Pérez Varona, Rodrigo Castrillón, Miguel Gómez Carabalí del Norte, Francisco Quintero Collo de Belalcázar, Rodrigo López Mondragón de Patía, Omar Henry Velasco, quien luego coordinó el movimiento, con Carmen Eugenia Ruano hoy de Agudelo Villa, Germán Lozano con Rodrigo Medina Abella de Santander; Nelson Paz Paredes, Olid Larrarte Narváez de Corinto, con el párroco reverendo padre Pedro León Torres, fallecido de manera violenta por darnos su apoyo, y sin olvidar al diputado liberal del viejo “Beyuco” del R.M.R.L. de la guerrilla del año 50 reinsertada en rehabilitación y constructor de la parcelación “Ucrania” para sus compañeros en Corinto que todavía hoy existe, eliminado por las fuerzas oscuras que siempre tenemos en este país y, muchos más amigos que hoy no recuerdo bien sus nombres, pero que hacen parte de esa rebeldía de nuestra época.

Y cientos de miles, hombres y mujeres, que venían de la Revolución en Marcha del año 36, del Gaitanismo del año 48 y de los cuadros del viejo R.M.R.L., personas que combatieron, lucharon y fallecieron en la causa, a quienes hoy les debemos y les hacemos este reconocimiento.

Con Cardona Marín conduciendo, se lograron primero tres diputados conjuntamente con Peláez, Rodrigo Medina Bella y el suscrito. A los dos años llegamos a la Cámara de Representantes con 27.000 votos en esa época para el senador Hormiga y Olid Larrarte Narváez y a la Cámara llegamos conjuntamente con Omar Henry Velasco.

ENRIQUE JAVIER CARDONA MARIN

Javier Cardona Marín siguió participando, interviniendo, decidiendo y fue secretario de Gobierno en la Administración de doña Josefina Angulo Garrido. Con su talante, su elegancia, señorío y don de gentes que siempre se caracterizó y cautivaba a los ciudadanos.

ENRIQUE JAVIER CARDONA MARIN

En la época del 90 desaparece del Cauca y se radica en Cali con sus hijos Manolo y Enrique Cardona Molano y luego en Miami, Estados Unidos, y definitivamente nos alejamos, pero como las estrellas, a veces no nos vemos, pero siempre estamos ahí.

Estas palabras llevan el eco de todos los amigos que lo conocimos, lo tratamos y acompañamos y hoy están con él en la titilante noche de la eternidad.

Y recuerdo tres hechos anecdóticos y emblemáticos: el primero en el Estrecho Patía el día en que los negros irredentos resolvieron nalguearnos a los chicos de ese momento y es cuando Hernando Pérez Varona, nos dice: “mi equipo, arrodillen tierra y disparen”, se hicieron disparos al aire y terminamos abrazados con la comunidad en un gran baile y el domingo siguientes de elecciones ganamos.

El segundo hecho, ocurre años después en una gran convención afro en Puerto Tejada donde Sabas Casarán, un negro de más de 2 metros, quien había sido guarda-espalda personal del presidente Alfonso López Pumarejo, acompañaba siempre al médico Marino Viveros Mancilla quien había sido representante en el año 1960, casado con una hermosa alemana y cuando sus negros lo saludaban luego se echaban alcohol. Nunca volvió a la Cámara. En esa convención Cardona Marín exigió para la comunidad negra la reparación histórica que debía el Estado a quien les dio la libertad en 1851 y siguieron viviendo en sus palenques – cimarronera y comunidades negras, y se olvidaron de titular la tierra; los tatarabuelos de esta generación vendieron sus posesiones a precios írritos a los ingenios que se establecieron en el Norte con tanta facilidad por adquirirlas tan baratas, en un momento en que la propiedad rural no tenía el valor de hoy, ni el desarrollo, ni el progreso que dieron la misma actividad agroindustrial. Hechos cumplidos, pero que debían repararse abriendo las tierras del Naya al otro lado de Timba, para acomodar negros, cholos, indios, mestizos y organizar una política agraria, no de repartir tierra como tela que hicieron los mexicanos en el 1911 y los colombianos en 1960, sino con toda la técnica y todo el apoyo del Estado como se hace en un país civilizado.

El tercero hecho, es el caso de German Lozano, nombrado en Santander de Quilichao como Inspector de Trabajo en 1975 en remplazo de José Arévalo; prefirió la llorada de la esposa, de las hijas, de la primera amiga, de la segunda y no se posesionó y el otro se jubiló a los años y él nunca se pudo organizarse. Cosas que pasan.

Con Cardona Marín se nos adelantó y se nos fue un ingeniero, un batallador, un luchador, un guerrero de la vida, un político leal, sincero. Que la ejercía con inteligencia y sirvió al Cauca con voluntad, dedicación y de manera abnegada.

Nuestros sentimientos de condolencia y pesar para sus hijos Manolo y Enrique Cardona Molano y para su familia.

Paz en su tumba. Y que haya muchas, muchas, muchas, muchas rosas rojas.

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