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Jueves, 4 de junio de 2020. Última actualización: Hoy

EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU

El miércoles 8 abril, 2020 a las 5:57 pm

CREPITACIONES 2020

«EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU«

EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU

Sin lugar a dudas, una de las recomendaciones vitales de salud que más escuchamos en estos días de la cuarentena nacional es la de lavarnos las manos varias veces al día con agua y jabón o cualquier gel antibacterial, mínimo por 20 segundos o más, concluyendo si es posible con un poco de alcohol, siguiendo ciertas normas necesarias para que sea bien efectiva y de esta manera efectiva hacerle frente al “bendito Coronavirus-19” como lo bautizó un amigo mío, o al “virus poderoso” como lo definen otras personas o “el gran igualador”, como lo denominó Chris Cuomo, periodista de la CNN. Como muy bien lo expresó el doctor Carlos Arturo Álvarez, asesor del Minsalud: “el mejor antídoto es lavarnos las manos, junto al distanciamiento personal a un metro de distancia”.

Siguiendo con el tema anterior, es bueno hacer un recorderis médico e histórico a vuelo de pájaro sobre el origen de esa elemental y buena costumbre salvavidas tan recomendada hoy en día, llamada ANTISEPSIA, la cual, aunque ustedes no lo crean, fue inventada por el médico húngaro Ignaz Philipp Semmel Weis, quien nació en Buda, hoy Budapest, el primero de julio de 1818 y falleció el 13 de agosto de 1865, a los 47 años, con lo cual podemos afirmar que tan buena costumbre de vida, existe ya hace más de un siglo y medio.

Como ya estamos en plena Semana Santa o “Semana Mayor”, que por culpa del Covid-19, cambió de escenario, fervor y magnificencia que tenía antes, es bueno, justo y necesario, a propósito del tema de las manos, recobrar el triste y sublime episodio de la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo (Léase Lucas 23, 46), cuando en el Monte Gólgota, pronunció en los últimos instantes de su vida sus últimas 7 palabras, la última de ellas, antes de morir, sigue resonando e influyendo aún en el mundo católico (y lo seguirá haciendo): “PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU”.

Analicemos de manera sencilla el significado subyacente de esas siete palabras. Perfectamente podríamos retomarlas, hacerlas nuestras y expresar por ejemplo, ahora que estamos en Semana Santa y experimentando esa pandemia, como una oración personal: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu… Y MI VIDA, junto a la de mi familia, mi ciudad de los Samanes, mi municipio, mi país y el mundo entero”. Por lo mismo, si antes dábamos el saludo normal con las manos como un símbolo de convivencia, paz, armonía, de educación y aprecio ente los seres humanos, ahora ese símbolo y su significado sigue vigente con la venia estilo japonés, con los codos, simplemente levantando las manos y diciendo ¡hola!, a un metro de distancia, pero siempre usando la mano, junto a nuestro corazón.

Considero como lecciones de vida, como aprendizajes de esta experiencia que por primera vez estamos asimilando en nuestras vidas, darle más importancia a la buena costumbre de lavarnos siempre las manos, pues fuera de ese “bendito coronavirus-19”, existen por allí afuera muchos otros que nos quieren hacer daño. Además, acordarnos siempre de Dios, en todos los momentos de nuestra vida, ya sean buenos o malos.

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