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En Puerto Tejada: cien años de vida católica sembrando el Evangelio.

El viernes 7 diciembre, 2012 a las 2:23 pm

Por: Luis Barrera

La bendición y celebración Eucarística aquella mañana del 8 de Diciembre del año 1912 fue un gran acontecimiento para la joven ciudad de Puerto Tejada que para entonces era una quinceañera con promisorio futuro, pues iniciaba formalmente su vida cristiana católica.


El 14 de Julio de 1897 el gobernador del Cauca, el cartagueño General José Antonio Pinto, mediante el decreto No. 299 dispuso fundar la nueva población lo que el registro oficial No. 1157 del 26 de Octubre del mismo año, establece que se hizo efectivamente el 17 de Septiembre en el sitio de Vuelta Larga, que para otrora todo el territorio de Puerto Tejada era conocido como Monte Oscuro, jurisdicción del distrito de Caloto, Provincia de Santander y como cuyo prefecto ejercía el General Eladio Rueda Vidal.


Entre las dignidades eclesiásticas que concurrieron al acto se encontraban los presbíteros Alcides Falla, vicario foráneo de la parroquia San Miguel Arcángel y el cura párroco de Caloto Ananías Escobar, quienes oficiaron dos misas, la primera campal bajo una tolda en donde hoy se erige el templo parroquial de la Inmaculada Concepción y la otra eucaristía para bendecir el campo y los planos que contemplaban los linderos de la nueva población, elaborados por el ingeniero Adriano Paz Vargas.

Ya desde 1909 se había organizado debidamente el cementerio central católico y fue el presbítero Manuel Vicente Cruz, quien abrió el libro de defunciones, siendo la primera partida la de don Juan de Dios Chará, el 1 de Septiembre de ese año.

Como dato curioso e histórico se registra que la primera partida asentada de bautismo corresponde a Aurelia Alegría Viáfara el 21 de Enero de 1912 y el primer matrimonio el de los esposos Bartolomé Mafla y Ana Joaquina Ortiz el 13 de febrero del mismo año con las firmas del presbítero Jesús Escobar.

La parroquia de la Inmaculada Concepción fue erigida oficialmente por decreto arquidiocesano en 1914, respondiendo a la necesidad pastoral impuesta por el fuerte crecimiento de la población.


La celebración del primer centenario de vida cristiana católica en el marco de la solemnidad de la Inmaculada Concepción ha brindado la ocasión de repasar estos cien años de la historia de la fe cristiana y de la ciudad de Puerto Tejada, avivando en los actuales feligreses la conciencia de comunidad y de responsabilidad en el futuro de su vida sacramental y misión evangelizadora.

Muchos acontecimientos marcaron la historia de los cien últimos años. Miles de feligreses recibieron aquí el bautismo, el sacramento del perdón y el pan eucarístico que fortaleció sus vidas en Cristo y en la comunión de la Iglesia. Bajo la enseñanza del evangelio la Iglesia Católica en torno al altar en remodelación se ha celebrado la muerte de los seres queridos y ha bendecido a los esposos que comenzaban un nuevo hogar. Aquí los niños comieron por vez primera el Cuerpo de Cristo y los jóvenes recibieron la unción del Espíritu Santo.

Esta venerable edificación ubicada en una esquina del Parque Principal de los Fundadores ha sido testigo de los graves acontecimientos sociales, que conmovieron a Puerto Tejada y en el 2014 se le podrá celebrar su centenario como parroquia. En las últimas décadas la vida eclesial ha dejado también aquí su huella con el fuerte cambio pastoral de la Iglesia después del Concilio Vaticano II.

Muchos sacerdotes, párrocos y vicarios parroquiales dejaron aquí sudores y fatigas en el servicio eclesial. Muchos cristianos colaboraron en la catequesis, en la liturgia, en la junta permanente pro semana santa y en la asistencia a los pobres. Sería imposible recapitular en pocas palabras la historia íntima de la comunidad cristiana católica que en su primer centenario ha venido sembrando el Evangelio entre los portejadeños.

Las gentes de Puerto Tejada recuerdan, por ejemplo, con particular afecto a Monseñor Gersaín Marín Molano y aún, se oye hablar con encendidos elogios de este emérito sacerdote caloteño quien durante casi 30 años fue párroco y dej huellas imborrables en favor de población, construyendo obras como la remodelación del templo parroquial, los centros educativos como la hoy Institución educativa San Pedro Claver y la Concentración Sagrado Corazón de Jesús, la terminación de la cárcel del circuito, la iniciación del Hospital local del Cincuentenario y la traída de la energía de la entonces Central hidroeléctrica de Anchicayá y administrada por las Empresas Municipales de Cali, estampando su firma junto a quien fuera representante a la Cámara Natanael Díaz a nombre del Municipio de Puerto Tejada.

En los últimos cinco años la parroquia ha experimentado un notable crecimiento, tanto en el número de los feligreses, como en la maduración de su vida comunitaria, con la Junta Parroquial y las muchas actividades que en ella confluyen, bajo la dirección del actual párroco, sacerdote diocesano Ever Claudio Marín García, oriundo de la población y quien adelanta notables obras de remodelación del templo parroquial y el cementerio central.


La vida cristiana católica ha florecido con múltiples acciones pastorales, emprendidas con celo misionero por cuantos forman las pequeñas comunidades. Signo de esta colaboración ha sido la última renovación del templo y la organización del presente centenario que hoy bendice y reconoce la tarea pastoral, el señor arzobispo de Popayán, monseñor Iván Antonio Marín López.

Lo más importante de una parroquia es siempre, como bien sabemos, la comunidad de personas que en ella tienen su hogar espiritual y desde el que se proyectan en el apostolado. La comunidad católica de Puerto Tejada ha experimentado en estos cien años una profunda transformación al ritmo del cambio socioeconómico y político operado en la población nortecaucana.

El padre Ever Claudio Marín García ha señalado que “la Iglesia vive en nuestro tiempo a la búsqueda de nuevos caminos de una pastoral de evangelización que responda en su integridad al mensaje de salvación de Cristo y al nuevo modelo social de nuestro tiempo. La presente celebración centenaria  de su vida y presencia de la fe católica no puede contentarse con mirar al tiempo pasado, sino que ha de ser ocasión de lanzarse hacia el futuro con renovada esperanza en el Señor, que nos envía a ser heraldos de su Evangelio en la sociedad contemporánea.”

La celebración del año de la fe en nuestra diócesis, con motivo del primer centenario de la vida cristiana católica en Puerto Tejada, es ocasión óptima para que descubramos la importancia de la presencia espiritual de la Virgen en la Iglesia y el valor de su testimonio de vida, que en nuestros días adquiere una relevante importancia.

Al respecto, el arzobispo de Popayán, monseñor Iván Antonio Marín López, ha recalcado que “en este momento en que la problemática social desafía a la evangelización para responder adecuadamente a los efectos de la crisis que vivimos, reafirmamos nuestra opción por el Reino de Dios, por Jesús como Camino, Verdad y Vida, y por una Iglesia que crece en la fe, la esperanza y el amor en comunidad. Es una experiencia en donde nos convertimos en discípulos-misioneros/as, comprometidos profundamente con la transformación solidaria de nuestras relaciones y de la sociedad. Es una experiencia para orientarnos en la nueva evangelización.”


El máximo jerarca de la Iglesia Católica en el Cauca ha dicho también con ocasión de esta solemnidad de la Inmaculada Concepción: “María vivió su fe con total entrega de sí misma a los designios de Dios. Como una pequeña “esclava” estaba dispuesta a que en ella se cumpliera la voluntad de Dios, poniéndose siempre al servicio de los que necesitaban el auxilio de su Hijo, nuestro Salvador.”

Finalmente Monseñor Marín López ha sostenido que “María vivió por esta actitud en continuo dinamismo creador de vida religiosa, y ya gloriosa en el cielo, sigue ayudando a la Iglesia con maternal solicitud. Ella nos ayudará a encontrar el nuevo camino de la Iglesia en Puerto Tejada, conduciéndonos maternalmente a la vida auténtica de los que hemos sido ungidos por el Espíritu para manifestar en nuestro tiempo las maravillas del poder de Dios.”

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